17 de abril de 2015

PLUTO, DIOS DEL DINERO



Aristófanes
A todos nos pasa, hay días en que todo nos parece una mierda, lo malo es cuando nos damos cuenta de que no es una sensación derivada del pesimismo o la decepción, sino que es una realidad que, además, siempre estuvo ahí.

Lo malo de leer libros de historia, o a los autores clásicos, es que te das cuenta que salvo el atrezzo y el vestuario nada ha cambiado en esta tremenda farsa que es la política y el poder. Da igual que nos remontemos miles de años en el tiempo, nada ha cambiado salvo el decorado y los actores.

Hoy se estrena en el madrileño teatro de La Latina la representación de una comedia escrita hace 2.500 años (25 siglos) por el griego Aristófanes, en concreto una adaptación de "Pluto", una obra que a pesar del tiempo transcurrido desde su creación es tremendamente actual, siempre lo ha sido. No he visto todavía la función, por tanto sobre sus bondades o defectos no puedo opinar, en cualquier caso mi opinión no pasaría de ser la de un simple aficionado con escaso criterio. Si quiero decir algo sobre su argumento.

Según la sinopsis que de Pluto hace Magui Mira, 
Pluto, el dios del dinero, va cantando ciego por las calles. Está triste porque no sabe a quién se da. Quisiera repartirse con justicia entre toda la gente honesta… Los que no lo tienen lo reclaman, y los que ya lo tienen no lo quieren soltar. Pero Crémilo, un agricultor arruinado, le devuelve la vista. Y empieza la fiesta. Un sueño para unos, una pesadilla para otros…  
Pluto, es la historia de una utopía, del sueño del reparto justo de la riqueza, del dinero, es decir de Pluto. Ahí es nada. Ya le preocupaba a Aristófanes en el siglo IV antes de Cristo. Le preocupaba en un país mediterráneo donde la democracia perdía pie. Donde la corrupción de sus políticos era alta, alto el nivel de pobreza y baja, muy baja, la posibilidad de conseguir al menos un plato de lentejas. Donde algunos ciudadanos se hacían esclavos para trabajar y así poder comer… Atenas hace ahora 25 siglos. Aristófanes no es nuestro contemporáneo, nosotros somos ahora contemporáneos de Aristófanes.
En la obra la diosa Pobreza se muestra en desacuerdo con la idea de Crémilo de que la riqueza debe ser repartida entre todos por igual. La diosa mantiene que si todos fueran ricos, la esclavitud se acabaría y que además nadie trabajaría y por tanto dejarían de producirse alimentos, ropas, joyas, etc... llevándonos así finalmente al caos.

Cuando Pluto recupera la vista se da cuenta de lo injusto del reparto del dinero y decide repartir entre los pobres parte del dinero de aquellos que se enriquecieron. Justicia distributiva. Ni que decir tiene que los corruptos montan en cólera al ver que sus riquezas merman y.......acuden a la justicia a reclamar el dinero que Pluto les ha quitado. Defienden ante los jueces su honor y el esfuerzo empleado para conseguir sus cuantiosos bienes, exigen pruebas de su corrupción y tratan de burlar a la justicia.

Han pasado 25 siglos y la situación no ha cambiado un ápice. La riqueza está en manos de unos pocos mientras que el resto de la humanidad o ya vive en la pobreza o se encamina a ella. Los intentos de acabar con los privilegios de los ricos se han aplastado con guerras, represión y miedo. Los gobernantes y los poderes económicos defienden los argumentos de la diosa Pobreza, incluso la esclavitud edulcorada que padecemos, en definitiva defienden un sistema que les enriquece, sin importarles los más mínimo la suerte de los desfavorecidos, para los ricos y poderosos, al igual que para la diosa Pobreza, la existencia de pobres es condición necesaria para que el sistema, su sistema, funcione. Hoy, después de 25 siglos, se sigue renunciando a la dignidad, incluso a la libertad, para conseguir un puesto de trabajo que permita al menos comer diariamente. Hoy, otro griego, Alexis Tsipras, trata de distribuir la riqueza en su país, de acabar con la oligarquía y la corrupción, con el poder financiero, y está siendo perseguido y denostado por toda Europa. Nada ha cambiado.

Cuando Aristófanes escribió Pluto la vida en la polis griega había degenerado y la corrupción de la sociedad ateniense estaba generalizada.  Hoy en España sucede lo mismo. En la comedía Crímulo le dice a Pluto:
- "Tú, Pluto, el más poderoso de todos los dioses... ¿gracias a quién reina Zeus? Gracias al dinero... Todo depende de la riqueza... Mira a los oradores políticos en las ciudades... Una vez enriquecidos con los dineros públicos, se vuelven injustos y conspiran contra la democracia".
A lo que Pluto responde:
"Cuando se han hecho ricos, desaparecen todos los límites a su maldad." 
una conversación que hoy mantiene una actualidad rabiosa.

(1) Otro ataque a la degradación de la democracia se manifiesta en la alusión al demagogo Agirrio que en el año 403 a C., promulgó un decreto por el que se pagaba una remuneración a los asistentes a la Asamblea. La Asamblea estaba compuesta por todos los ciudadanos de Atenas y hasta entonces acudían por amor al bien común. La participación del demos en la organización de los asuntos públicos era, en principio, la base de la estructura política de Atenas. Sin embargo, y en especial a partir del mandato del tirano Cleón, el interés por los asuntos públicos decayó debido a la creencia por parte del pueblo de que su participación no iba a ser de gran influencia ya que la corrupción de la polis había viciado el sistema. La participación ciudadana en la Asamblea llegó a ser tan escandalosamente baja (un 14% en el mejor de los casos) que Agirrio se vio forzado a ofrecer un incentivo económico para fomentar la asistencia ciudadana. En contra de ellos se alza precisamente la voz de Aristófanes, que se coloca al lado de los pobres y de los honrados, y concibe esta comedia como un elogio al trabajo y una apología de la justa distribución de las riquezas que, para él, consiste en un reparto arbitrario favoreciendo a los hombres honestos y esforzados y expropiando a los deshonestos y vagos que viven a costa del trabajo de los demás. 

Lo anterior nos viene a demostrar la importancia de la constante participación ciudadana en la política y en las convocatorias de  elecciones.. y la necesidad de la existencia de alguien que se ponga del lado de los pobres.

Comedia, fábula, tragedia, tragicomedia...., o un retrato de la sociedad actual.


Benito Sacaluga



 (1) Pluto: riqueza y justicia social en el pensamiento griego y en Adam Smith. 


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