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24 de junio de 2019

MUNICIPALIZACIÓN DE LA VIVIENDA





Todas las poblaciones españolas están siendo afectadas desde hace tiempo por la incontrolada subida de los precios de los alquileres, tanto de viviendas como de locales de negocio. Desde luego no es un problema exclusivamente nuestro, afecta a medio mundo. Grandes compañías inmobiliarias y fondos de inversión multinacionales vienen efectuando compras masivas de inmuebles, bien para dedicarlos al alquiler o bien a la especulación pura y dura, actuaciones que no solo se permiten, sino que son vistas con buenos ojos por los gobiernos de turno, siempre a las órdenes del gran capital, de esos "mercados" todopoderosos a los que se invocaba al inicio de la última crisis económica. Por otro lado, y paralelamente, los propietarios independientes de viviendas y locales se han apuntado entusiastamente a las subidas de precios. Unos precios que parecen no encontrar un límite, olvidándose por los politicos que estamos hablando de un bien de primera necesidad como es la vivienda. 

El problema viene de antiguo. La memoria se pierde intentando recordar desde cuando existe... y a cuando se remontan las promesas de los gobiernos para poner solución a un problema tan grave y que a tantos ciudadanos afecta. El caso es que nada se ha hecho y vamos a peor.


Descartando mi frágil memoria acudo a las hemerotecas. No sin sorpresa encuentro un editorial publicado en el diario madrileño "La Libertad" el 18 de agosto de 1936. Hacía justo un mes desde que, tras el golpe militar fallido, se iniciase la sublevación militar contra el Gobierno de la República. España estaba en guerra, en una guerra de la que nadie esperaba su larga duración y menos aún su resultado. Se combatía en los frentes y las ciudades se defendían de los asedios. Sin embargo, el espíritu reformista de la República y, sobre todo, sus planes para con la población más humilde seguían vivos, así lo ponía de manifiesto el citado editorial que reproduzco a continuación:

MUNICIPALIZACIÓN DE LA VIVIENDA
No basta con una disposición impuesta por las circunstancias para abaratar temporalmente el alquiler de las casas de vecindad. Es preciso una honda transformación en el régimen de la riqueza urbana para que la baratura de la vivienda alcance a todos y sea permanente.
Nos parece muy bien lo que el Gobierno ha hecho para beneficiar da momento a los vecinos de modesta condición económica. Mejor nos parecería — repetidamente lo hemos dicho — la inmediata aparición en la “Gaceta” de un nuevo decreto complementario del publicado el día 2 para la rebaja en un 50 por 100 del precio de alquiler de los pisos que no renten más de 200 pesetas mensuales. Urge esa disposición, en virtud de la cual llegue el beneficio de la rebaja a vecinos pobres, que, sin embargo, se ven obligados, por exigencias de su profesión. Se ven obligados a pagar 250 o 300 pesetas por arrendamiento de tienda o vivienda, y se subsane el gran error de gravar al pequeño propietario, al extremo de sumirle en la miseria y de dejar intactos los considerables intereses de los caseros ricos.
Pero después de rectificados errores, que el deseo plausible de precipitar el beneficio al vecindario de las clases populares explica y justifica, es indispensable estudiar y llevar a la práctica cuanto antes una transformación de la riqueza urbana, ventajosa para todos los alquiladores y lo menos lesiva posible para los propietarios.
Para nosotros, el régimen más racional y de más rápida y fácil realización es el de municipalizar la vivienda. A grandes rasgos expondremos sus ventajas y nos referiremos a su implantación para que los técnicos recojan y estudien la idea y nuestro Ayuntamiento la tome en consideración.
Se trata, desde luego, de un asunto de gran volumen y extraordinaria importancia, para el desarrollo del cual habría que empezar por establecer un Banco municipal, encargado de la compra de todas las fincas urbanas de la ciudad, de su administración, de las futuras construcciones, etc. Este Banco tendría como capital inicial el que representa el conjunto de las fianzas de los inquilinos.
Las fincas serían adquiridas por el valor que constase en la última escritura de compra, con lo que si hubiese ocultaciones, y en muchos casos es muy posible que las haya, el propietario defraudador sufriría un justo castigo por su turbio proceder. Para la adquisición se emitiría un papel cotizable en Bolsa, a la par, y representativo del capital correspondiente a cada propietario, que cobraría un interés prudencial, desde luego mucho menor que el obtenido con los altos alquileres a costa de los arrendadores. Este papel sería también entregado al Banco Hipotecario,  librando así a las fincas de hipotecas, y considerando a aquel, en la parte que le correspondiera, como uno de tantos propietarios. 
La municipalización de la vivienda, así planteada, traería consigo la creación de una burocracia que resolvería en gran parte la precaria situación de la clase media, brindándole empleos de los que hoy carece, el abaratamiento de todos los alquileres, ya que con ella terminaría el abuso, en muchos casos indignante, de la propiedad particular y la desaparición del antipático impuesto del inquilinato. 
Municipalizada la vivienda, en poder del Ayuntamiento toda la riqueza urbana, los servicios de las casa serían municipales, naturalmente: los administradores, los porteros, que tendrían una autoridad delegada y constituirían una guardia de tipo urbano, muy conveniente como auxiliar de la policía gubernativa.
A estas ventajas se unirían las de la construcción de casas económicas e higiénicas, bien por el Ayuntamiento o por iniciativa particular, por medio de préstamos del Banco municipal y para adquisición del papel negociable y devengador de intereses.
El ensayo de la municipalización, que bien planteado y dirigido no podría fracasar, habría de hacerse en Madrid y en otras grandes capitales, para después extenderlo a la provincia y a la región. Estas revoluciones y otras no menos hondas las está reclamando la abandonada economía nacional desde la implantación de la República. Ya es hora de que se haga.

Por supuesto cabe entender que el Plan anterior sería de aplicación a las viviendas destinadas al alquiler, y que en nada afectaría a aquellas propiedad de sus moradores.

No hace falta decir que ese plan de municipalización, tal y como se planteó en 1936, hoy sería ¿inviable?... pero desde luego da ideas, muy buenas ideas. 



Benito Sacaluga.







  

24 de noviembre de 2014

LOS ECONOMISTAS DE LA CASTA




El hecho de que en economía para un mismo problema existan diferentes soluciones nos lleva a concluir que ni mucho menos podamos considerar a la ciencia económica como exacta, por tanto es una equivocación pretender rebatir propuestas económicas de otros con el simple argumento de nuestro punto de vista, y esto es lo que está sucediendo hoy en España, o mejor dicho entre los partidos políticos, sobre todo desde la irrupción de Podemos y sus propuestas.

De forma generalizada los partidos tradicionales con PP y PSOE a la cabeza tildan de irrealizables las propuestas de Podemos sin que medie argumento sólido, como mucho una serie de datos y cifras macro-económicas que mañana ya serán diferentes. Sesudos economistas de medio pelo se afanan en profetizar el descalabro de los planteamientos de Podemos y lo hacen sin quizás darse cuenta de que medio mundo les está escuchando y viendo como hacen el más espantoso de los ridículos. Quizás sean hábiles en su análisis interesado de la situación económica de España e incluso de Europa, algunos se atreven hasta con China olvidando que hablan de un país que dadas sus características tan especiales, en cuanto a historia, régimen político  y  número de habitantes, cualquier referencia es totalmente inaceptable si hablamos de España.

Nadie, o casi nadie, discute la bondad de las políticas sociales que Podemos exhibe como objetivo a lograr, sin embargo estas son “desmontadas”, declaradas inviables a causa de una pretendida falta de recursos económicos que las hagan realidad y las mantengan en el tiempo. Esta oposición, digamos técnica, tiene su base en que el modelo de estado actual, el modelo económico basado en el capitalismo no soportaría los radicales cambios necesarios para llevarlas a cabo, los detractores no lo dicen explícitamente pero es así. Ellos hablan de mercados en lugar de poderes financieros, que es lo que son, cuando amenazan con sus reacciones negativas si el modelo cambiase. Esto, de entrada, nos coloca en una variedad de esclavitud generalizada, una esclavitud que no percibimos como tal pero que es real y condiciona todos los aspectos de nuestra vida, desde el nacimiento a la muerte.

El problema de estos economistas detractores de Podemos es que ellos, a diferencia del partido de Iglesias o de IU, no tienen como objetivo de sus teorías el equilibrio social y se limitan a apuntalar el desequilibrio existente, en lugar de intentar -no les interesa- diseñar un proyecto económico que tenga como objetivo un bienestar social real y pleno. Tampoco dejan de criticar las políticas económicas de Zapatero o de Rajoy, claro está a toro pasado, sin recordar que Zapatero en su última etapa y Rajoy desde que llegó al poder no han tenido ningún plan económico diferente al exigido por la troika. Como dije antes, todos sin excepción unos profesionales de medio pelo por mucha cátedra que ostenten y mucho masters que adornen sus despachos.

Dado que los objetivos de la derecha y de la izquierda son totalmente contrapuestos, resulta grotesco pretender que sus políticas económicas coincidan. En España y hasta hoy las únicas políticas económicas conocidas han estado al servicio del dinero, del capital, no debería resultar pues extraño que la sola posibilidad de un giro de 180º en estas políticas sea motivo de escándalo en las filas de aquellos que las han mantenido a ultranza y de las que se han aprovechado durante tantos años.

La cuestión fundamental a la hora de establecer unas medidas económicas es saber a que o a quien van dirigidas, saber que es lo que se pretende con ellas. Una vez conocido el objetivo es posible alcanzarlo si se ponen los medios necesarios y además se renuncia a aquello que lo hace imposible…y lo importante es el objetivo. Si Podemos persigue la igualdad social más amplia posible no cabe ninguna duda de que sus herramientas económicas han de ser utilizadas para la consecución de ese fijado objetivo en el plazo de tiempo más corto posible, de no ser así la decepción generalizada de sus votantes y seguidores podría acabar con ellos más rápido aún de lo que han tardado en encumbrarlos.

Los catedráticos Juan Torres López y Vicenç Navarro, encargados por la dirección de Podemos de escribir un documento sobre la situación económica y social de España con propuestas para mejorarla, salir de la crisis y hacer realidad sus objetivos, aún no han expuesto el resultado de su trabajo, no obstante, y a la vista de los continuos descalificativos que en materia económica se vierten sobre Podemos, se expresan hoy de la siguiente forma en nombre suyo y creo que en el de Podemos (1):

Nuestra visión de la renta básica no es la de salario ciudadano universal sino la que indica que se establezca el derecho a percibir un ingreso garantizado por parte de todas las personas que por causas ajenas a su voluntad estén en situación de pobreza. 
No es verdad que hayamos propuesto la jubilación a los 60 años. Nosotros proponemos que la jubilación se reconozca como un derecho legal y que se reestablezca a los 65 años con carácter general pero flexibilizando dicho criterio en función de la naturaleza del trabajo realizado, algo que ya existe en países como Estados Unidos. 
Tampoco decimos que la deuda no tenga que pagarse. Sí decimos que debe auditarse y que aquella que se haya generado por medios irregulares o ilegítimos debe renegociarse o, si llegara el caso y como ha ocurrido en otros muchos países incluso avanzados económicamente y momentos de la historia, repudiarla. Y como la experiencia muestra que la inmensa mayoría de la crisis de deuda como la nuestra ha acabado con algún tipo de reestructuración o impago, proponemos que España se prepare para hacer frente a ese tipo de situaciones que, a nuestro juicio, es muy probable que se den, no solo en nuestro país sino también en otros de la Eurozona. Una percepción compartida por otros economistas de gran prestigio como el Premio Nobel Joseph Stiglitz o los directores del prestigioso Center for Economic and Policy Research de Washington Dean Baker y Mark Weisbrot, y sin olvidar que a raíz del problema argentino hasta el FMI prestó apoyo a su gobierno para llevar a cabo la reestructuración.
Una de nuestras propuestas centrales para reducir el paro y crear empleo es aumentar la masa salarial y la demanda y hacer que el sector público aumente la inversión en la subdesarrollada y subfinanciada infraestructura social. Sabemos, por ejemplo, que si España tuviera una persona de cada cinco, como tenía Suecia en 2010, en los servicios públicos -de los cuales la mayoría son los del Estado de Bienestar- en lugar de una de cada diez, tendríamos más de tres millones y medio de empleos adicionales en nuestro país, eliminando una buena parte del desempleo. Esta inversión se puede financiar si se consigue que los ingresos públicos se correspondan con los estándares de nuestro entorno más avanzado, lo cual a su vez es posible si se combate con eficacia el fraude y la elusión fiscal y se hace una reforma fiscal auténticamente (y no solo nominalmente) progresiva.
También se ridiculizaron otras dos de las propuestas que venimos defendiendo desde hace tiempo con el fin de garantizar el acceso al crédito de empresas -sobre todo medianas y pequeñas- y familias. Una, en la misma línea que el Premio Nobel Stiglitz, consistente en nacionalizar sectores de la banca en lugar de rescatar tanto a la privada. Y otra, orientada a aumentar el sector bancario público, muy escaso en comparación con el de otros países de la Eurozona.
España debe ensayar su propio modelo económico y social pero debe aprender de lo que se ha hecho en otros países en donde se ha avanzado más y mejor en la satisfacción de las necesidades de la mayoría de la población. Y creemos que el mayor obstáculo para ello es que los grandes centros de poder económico y financiero tienen en nuestro país una influencia inusitada. De ahí nuestra simpatía hacia los partidos y movimientos que vienen haciéndoles frente para tratar de establecer condiciones de mayor democracia, justicia y bienestar.
Si repasamos el anticipo de lo que será el enfoque económico de Podemos que están elaborando López y Navarro nos daremos cuenta de por qué los mercados financieros, grandes empresas y grandes fortunas ven peligrar la explotación, esclavitud, a que nos vienen sometiendo; no es de extrañar por tanto que todas sus fuerzas estén hoy encaminadas a la destrucción de cualquier posibilidad de triunfo de la izquierda en España. 

Tengamos además en cuenta que ayer, Wolfgang Münchau, uno de los columnistas más influyentes de El Financial Times, escribió un artículo defendiendo que Podemos es el único partido en España que está proponiendo soluciones económicas razonables para salir de la crisis y así lo razona:
Es evidente que se necesita más inversión pública y una restructuración de la deuda. Ahora, hágase el lector una pregunta: si usted fuese un ciudadano de un país en la eurozona, ¿a qué partido votaría para que esas medidas se llevasen a cabo? Quizás la respuesta le sorprenda: no tendría usted muchas opciones. En Alemania, el único partido que se acerca a estas propuestas es Die Linke, los antiguos comunistas. En Grecia es Syriza y en España, Podemos.
¿Qué les ha ocurrido con los partidos de centro-izquierda? ¿Por qué no proponen estas ideas? Quizás lo hacen cuando están en la oposición, pero cuando llegan al gobierno sienten la necesidad de que les vean como “respetables” […] De los partidos que están emergiendo en Europa, la referencia es Podemos. Nacho Álvarez, uno de los responsables del equipo económico de ese partido, explicó sus propuestas con refrescante claridad: renegociación de los tipos de interés de la deuda, periodos de carencia, una ampliación de los plazos de amortización y, finalmente, quitas parciales. El objetivo de las propuestas económicas de Podemos no es salir del Euro. El objetivo de Podemos es el bienestar de los ciudadanos.
Y qué quieren que les diga, para un observador desde fuera, eso parece precisamente lo más razonable. Pero por lo visto, en España hay gente que no lo percibe así. El “establishment” español azuza el miedo y advierte de que convertirán a España en la Venezuela de Europa. En realidad, lo absurdo es pensar que la deuda es sostenible.

Parece ser que el próximo jueves el documento de López y Navarro será hecho público. Espero que los economistas del pesebre tengan a bien debatir públicamente con sus autores, que acepten enfrentarse a ellos en un debate serio y razonado en lugar de volver a utilizar la descalificación gratuita de la que, vergonzosamente, han venido haciendo gala. Claro que para ellos está política económica seguirá siendo imposible y lo es según los objetivos que persiguen, pero para la izquierda los objetivos son otros y por tanto sus políticas perfectamente posibles. Cierto es que el establishment (la casta) nos va a poner en el camino piedras muy grandes, pero una cosa si es segura: no impedirán que depositemos nuestro voto...espero.


Benito Sacaluga


(1) Público.es