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24 de mayo de 2022

REY VERSUS CONSTITUCIÓN

Después de leer el comunicado de la Casa Real de S.M. el Rey sobre la reciente visita a España de Juan Carlos de Borbón no tengo más remedio que reafirmarme en que a todos los españoles se nos toma por idiotas. Más que un comunicado de la real casa, parece un reseña de esas que aparecen en las revistas en su sección de Ecos de Sociedad. Solo ha faltado la foto en blanco y negro del grupito ordenadamente colocados para la ocasión. Complicidad y silencio.


Imagen: ctxt

Felipe VI, o no se entera de nada o tiene pavor a la reacción de su papá en el caso de que se le toquen sus reales gónadas. JC sabe mucho y oculta más de todo lo que ha sucedido en España desde que siendo un adolescente puso pie en Madrid para someterse a una esmerada educación basada en los principios fundamentales de la dictadura franquista. 

Como a todos los borbones, España a JC le importa un bledo. Para ellos es una forma de vida, de muy buena vida y nada más. Si las cosas se tuercen les basta con irse del país para seguir viviendo como reyes, al igual que el abuelo de JC que gracias a sus inmensos depósitos de dinero en cuentas extranjeras ni mucho menos se privó de nada.. A JC lo del tema fiscal ya no le preocupa, es residente en Abu Dabi y allí podrá hacer lo que quiera sin temor a que el fisco lo investigue.

El asunto huele a chantaje. O me dejas en paz y sigo haciendo lo que me de la gana con total impunidad, o empiezo a largar y aquí cae hasta el apuntador mientras yo en Abu Dabi me parto de la risa. Hijo mío, yo no tengo nada que perder y además me queda poco tiempo para disfrutar. A España que le den, que al fin y al cabo nuestra dinastía es francesa y si tú estás sentado en un trono es porque yo te lo he regalado al igual que hizo Franco conmigo. 

No pasa nada, dentro de un par de días, como máximo, ya nadie hablará de la visita de JC, tampoco de lo que nos ha costado a todos el inmenso despliegue de seguridad y demás "minucias" que ha supuesto su viaje privado. 

Ahora, dado que la Justicia se ve impotente para juzgarle y que JC se ha desatado, conviene no olvidar que el PSOE y la derecha han vetado las propuestas de la izquierda política para la constitución de una Comisión  que se encargue de investigar al borbón. En este sentido conviene tener muy en cuenta lo que Javier Pérez Royo, Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, nos decía en su artículo recogido en elDiario,es el pasado dos de marzo:

"...Las Cortes Generales son el único órgano constitucional a través del cual se expresa “La soberanía nacional que reside en el pueblo español” (art. 1.2 CE). El artículo 66.1 es el único artículo que conecta de manera inmediata y directa con el artículo 1.2 de la Constitución"

"...Para las Cortes Generales la inviolabilidad no excluye la investigación de la conducta del rey. La inviolabilidad podría proteger frente a la exigencia de investigación por parte del Poder Judicial, pero no por parte de las Cortes Generales"

"...Las Cortes Generales también pueden, tras dicha investigación, decidir qué reformas de tipo normativo se tendrían que introducir en el ordenamiento para evitar que puedan volver a producirse conductas como las que se habrían estado investigando"

",,,Incluso pueden proponer que se active el procedimiento de revisión de la Constitución, con la finalidad de que quede definida la Monarquía Parlamentaria de manera más precisa. Dado que la revisión constitucional exige la ratificación en referéndum de la decisión adoptada por las Cortes Generales, podría ser una buena ocasión para que, lo que debió hacerse en el momento constituyente originario, se acabe haciendo en este".

Lo que Pérez Royo nos apunta es lo que se haría en cualquier democracia consolidada  Las conclusiones son, a la vista de las pruebas ya conseguidas por la Justicia, bastante previsibles y por tanto permitirían la exigencia de responsabilidades sobre aquellos actos del rey que no hayan sido refrendados. 

Por supuesto, a través de la necesaria Comisión, llegaríamos a conocer con bastante claridad que es lo que ha hecho JC y no solo él, sino también la identidad de los que han "dejado hacer" mirando para otro lado y saber en base a que intereses. 

Además, y después de haber desnudado a JC, según Pérez Royo las Cortes Generales también pueden, tras dicha investigación, y como ya se ha apuntado antes, decidir qué reformas de tipo normativo se tendrían que introducir en el ordenamiento para evitar que puedan volver a producirse conductas como las que se habrían estado investigando. Incluso pueden proponer que se active el procedimiento de revisión de la Constitución, con la finalidad de que quede definida la Monarquía Parlamentaria de manera más precisa. Dado que la revisión constitucional exige la ratificación en referéndum de la decisión adoptada por las Cortes Generales, podría ser una buena ocasión para que, lo que debió hacerse en el momento constituyente originario, se acabe haciendo en este. Sería entonces un muy buen momento para que se convocase un referendum monarquía/republica, pero claro, sin la voluntad del PSOE y la derecha la Comisión es inviable y no digamos ya el referendum citado. Queda claro pues que la única solución es que los partidos de izquierdas obtengan una amplia mayoría parlamentaria...y eso si que depende de los ciudadanos.

Salud y República

Benito Sacaluga



22 de mayo de 2022

ESA ESPAÑA BORBONIZADA

 

Parece lógico que la nobleza y las tropas de cortesanos que rodean a las monarquías sean defensores de esta forma de estado, y es de agradecer que se conformen con una monarquía parlamentaria cuando a ellos lo que les iría bien es que fuera absolutista, por no decir feudal. Lo que es muy difícil de comprender es que los que conforman el pueblo llano prefieran ser súbditos en lugar de ciudadanos. Ya saben ¡Vivan las caenas!



El que fuera rey de España por expreso deseo de un dictador genocida, ha decidido darse una vuelta por aquí después de casi dos años escondiéndose de sus vergüenzas en un refugio dorado, en uno de esos países donde los derechos humanos están prohibidos. Parece ser que viene a España a hacer como que participa en una regata formando parte de la tripulación del velero "Bribón", para después pasar unas horas en Madrid con su real familia, con lo que queda de ella.

Ante esta falta de vergüenza del borbón la derecha política aplaude. El PSOE, siguiendo su tradición accidentalista, se pone de perfil. Los partidos de la izquierda piden unas explicaciones que nadie les dará. Hasta aquí todo normal; lo que ya no debería parecernos normal es que el borbón sea vitoreado masivamente por los habitantes de Sanxenxo entre gritos de !Viva el rey¡, tampoco que las televisiones y demás medios de comunicación dediquen la mayoría de su tiempo y de su papel a esta impúdica exhibición de blanqueo.

Juan Carlos de Borbón ya no es rey de nada ni de nadie, pero sigue siendo borbón y por tanto sus caprichos son ley sin que nada ni nadie ponga coto a sus desmanes, y así lleva desde el 29 de marzo de 1956, día en el que acabó con la vida de su hermano Alfonso pegándole un tiro en la cabeza.

Poco importa que haya cometido varios delitos, puestos de manifiesto en el Informe de la Fiscalia del Tribunal Supremo, nada importa, es más, lo que nos dicen es que tenemos que estarle agradecidos por su labor en pro de la democracia. Una democracia que era imposible de retrasar y por la que se pagó un alto precio, parte de ese precio fue consagrar a JC como rey, sin que los españoles fueran consultados y con un estrepitoso ruido de sables como música de fondo. La monarquía quedó reinstaurada en España 91 años después de que el abuelo de JC se largase al extranjero. Unos meses más tarde, en noviembre de 1931, las Cortes españolas a través de la Comisión de Responsabilidades sentenciaron que:

Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue rey de España, quien, ejercitando los poderes de su magistratura contra la Constitución del Estado, ha cometido la más criminal violación del orden jurídico del país, y, en su consecuencia, el Tribunal soberano de la nación declara solemnemente fuera de la ley a don Alfonso de Borbón y Habsburgo-Lorena. Privado de la paz jurídica, cualquier ciudadano español podrá aprehender su persona si penetrase en territorio nacional.

Don Alfonso de Borbón será degradado de todas sus dignidades, derechos y títulos, que no podrá ostentar ni dentro ni fuera de España, de los cuales el pueblo español, por boca de sus representantes elegidos para votar las nuevas normas del Estado español, le declara decaído, sin que se pueda reivindicarlos jamás ni para él ni para sus sucesores.

De todos los bienes, derechos y acciones de su propiedad que se encuentren en territorio nacional se incautará, en su beneficio, el Estado, que dispondrá del uso conveniente que deba darles.

Sentencia que fue anulada por el dictador Franco el 15 de diciembre de 1938.

Años después, ya con JC como rey de España, se ponía de moda manifestar que parte del pueblo español no era monárquico, que era "juancarlista" y lo hacían sin saber que JC hacía y deshacía sin recato alguno todo lo necesario para amasar una fortuna desorbitante, la inviolabilidad le protegía y así siguió (y sigue) hasta incluso después de ser obligado a renunciar a la corona y cedérsela a su hijo. 

Lo de JC es una vergüenza para España a nivel internacional, pero no lo es en absoluto para esa cohorte de incondicionales de la que disfruta el borbón, el tiempo y su ignorancia les ha borbonizado hasta el extremo de no querer ver la realidad. Una realidad que, al menos, debería sonrojar a cualquier ciudadano decente, pero claro, los que vitorean al borbón están muy lejos de ser ciudadanos, se han quedado, voluntariamente, en súbditos. 

Dicen que JC, con sus comportamientos, está poniendo en peligro a la monarquía, pues bien, si el actual rey quiere salvaguardarla, o al menos mantenerla viva unos años más, lo tiene muy fácil. Solo tiene que reunirse con el Gobierno y pedir que JC sea desterrado por sus fechorías, y al mismo tiempo solicitar que se lleven a cabo las acciones necesarias para eliminar la inviolabilidad que ampara los actos personales del titular de la corona, algo que se puede hacer sin necesidad de tocar la Constitución. No lo hará.

Salud y República.




11 de octubre de 2021

EL BORBONEO INFINITO

 




Todo el mundo sabe como llegó al trono de España Juan Carlos de Borbón, las leyes franquistas lo decidieron y los artífices de la Constitución de 1978 lo ratificaron. 

Desde su nombramiento como Jefe del Estado, el comportamiento de JCI coincide con lo que se ha dado en llamar "Borboneo", que según el Diccionario Apócrifo de la RAE, (Juan Rivera en UCR): 

”Dícese de la acción del Gobernante que mientras entretiene al respetable con campechanías y otras zarandajas, introduce la mano en la olla donde se cuecen todos los negocios para sacar tajada”.

No pasa nada, en España todo lo que haga su rey está permitido, es inviolable dicen, puede satisfacer sus caprichos y ambiciones con total impunidad, y si después de dejar el trono se atisba el menor indicio de peligro judicial basta con huir a un país extranjero, en este caso a los Emiratos Árabes , donde se permite denegar la extradición por motivos de edad o de salud, motivos ambos que JCI puede justificar con plenitud. Si JCI sigue allí aposentado cualquier intento de extradición de la justicia española o internacional fracasaría rotundamente.

Dice el Borbón que su marcha a los Emiratos Árabes fue por él decidida para no perjudicar a la Corona, algo que nadie se cree viniendo precisamente de él. Si está allí es por la seguridad, eterna impunidad, que el país árabe le brinda. Prueba de ello, por si alguna hace falta, es que nada más conocerse la más que posible decisión de la Fiscalia de archivar los casos que sobre él se están investigando, ya se empiezan a pergeñar planes para su vuelta al territorio español, hasta se habla de la posibilidad de poner a su disposición algún palacete de Patrimonio Nacional para que fije su nueva residencia, por supuesto con los gastos pagados por todos. Todo se andará, pero en Abu Dabi seguirá hasta que la Fiscalia se pronuncie definitivamente a su favor y hasta que la Agencia Tributaria de por buenas las regularizaciones fiscales que JCI llevó a cabo cuando fue avisado de que se le estaba inspeccionando, algo, esto último, que de no ser así le convertiría en autor confeso de dos delitos penales.

Vuelva o no a España, JCI seguirá disfrutando de la inmensa fortuna acaparada durante su reinado, fortuna que a su muerte acabará en manos de sus herederos y de sus numerosas amantes, no nos preocupemos, jamás ese dinero será devuelto a las arcas públicas, es más, esas mismas arcas serán las encargadas de correr con los gastos de sus regias pompas fúnebres, faltaría más. Hasta muerto nos seguirá costando dinero.

Todo pasará, el actual Gobierno y la derecha total pondrán todos los medios a su alcance para blanquear al Borbón, los medios de comunicación les apoyarán, la justicia seguirá el turbio camino emprendido y el pueblo se limitará a aceptar lo que se decida. 

No esperemos en esta cuestión nada del PSOE, pieza fundamental para la reinstauración de una nueva República, seguirá siendo fiel a la oferta efectuada por Rodolfo Llopis a Juan de Borbón a través de Satrústregui en 1962, en Munich, durante la celebración del IV Congreso del Movimiento Europeo: 

"El PSOE tiene un compromiso con la República que mantendrá hasta el final. Ahora bien, si la Corona logra establecer pacíficamente una verdadera democracia, a partir de ese momento el PSOE respaldará lealmente a la Monarquía" .

y así lleva casi 60 años, en estos momentos alienado con la derecha para evitar cualquier investigación que sobre JCI pudiera llevarse a cabo en el Congreso de los Diputados. Todo bien.

Solo la creación de un gran partido republicano a nivel nacional puede hacer posible la abolición de la monarquía y ese partido ni existe ni se le espera, para ello es imprescindible la existencia de ciudadanos republicanos comprometidos y cohesionados, y no parece que sea nuestro caso.

Salud y República.

Benito Sacaluga





7 de enero de 2021

EL REY CALLA, LA MONARQUÍA MUERE

 


Hace casi 100 años, en 1923, el borbón Alfonso XIII, acorralado por los acontecimientos dentro y fuera de España, se puso de acuerdo con el general Primo de Rivera para que éste diera un golpe de estado e instaurase una dictadura militar, eso sí, respetando a la corona y al coronado. El experimento duró poco y a principios de 1930 el borbón apartó al general para sustituirlo por otro, por Dámaso Belenguer, que nada duró, a éste le siguió un almirante, Juan B. Aznar, que duró aún menos, tomó su cargo en febrero de 1931 y dos meses después la República acabó con el borbón... y con su amor por las dictaduras militares amparadas por su volátil corona. En 1939, otro general, y con una guerra de por medio, se erigió en dictador, cargo que disfrutó durante 36 años, una vez muerto, y según estaba preparado por él mismo, otro borbón, Juan Carlos I, se sienta en el trono de España, y allí permanece 38 años, hasta que los escándalos le obligan a abdicar en 2014, dando así acceso al trono a su hijo Felipe...y en estas estamos.

Según lo anterior, parece que está bastante clara la querencia existente entre monarcas y militares, algo que se ve potenciado por una Constitución, la nuestra (Art. 62/h), que otorga al rey "El mando supremo de las fuerzas armadas", casi nada. Mando supremo, que será todo lo simbólico que queramos, pero al que acuden nutridos grupos de militares ya retirados, pero no nos engañemos, secundados en silencio por otros muchos en activo con las mismas ideas. Azaña quiso cambiar las cosas en los ejércitos, creó una ley que reformaba las fuerzas armadas, que las adaptaba a los valores republicanos, a la vista está que se quedó corto si miramos a julio de 1936.

Hoy las "cosas" andan revueltas en los cuarteles, por mucho que desde el Gobierno se empeñen en decirnos lo contrario. Salen a la luz grupos de militares llamando al golpe militar y pidiendo un nuevo genocidio entre la población española que afectaría a todos aquellos cuyas ideas no comulgan con la ideología que sembró (impuso) Francisco Franco, al mismo tiempo, la creciente extrema derecha apoya a estos grupos pública y notoriamente. A estos fascistas con uniforme les sobran, según ellos mismos cuantifican, 26 millones de españoles, puestos a fusilar que se note. El rey calla.

Llegan a Zarzuela cartas copiosamente firmadas pidiendo al rey su intervención en aras de salvar a España del comunismo, para defender la unidad nacional, para restablecer el orden y los símbolos bajo los que un pueblo entero sufrió durante 40 largos años. Desde la ultraderecha se pide un Gobierno de concentración nacional que desbanque al ejecutivo actual, fascismo contra democracia en estado puro. El rey calla.

Llega la Pascua Militar, se espera que el rey hable sobre los sucesos anteriormente citados. El rey pasa revista, lleva el uniforme de gala de Capitán Genera de la Armada, los mismos galones que llevaba Franco. Se cumple el protocolo, las tropas saludan y la bandera se inclina a su paso. Llega la hora de los discursos, el rey se dirige a todos los miembros de las Fuerzas Armadas, el discurso es para ellos. Habla de la Constitución: 

"La Constitución consagra el orden democrático y los deberes a los que todos estamos sujetos"

poco más, ninguna alusión a las misivas recibidas de grupos de militares poniéndose a sus órdenes para aniquilar nuestra democracia; tampoco a los mensajes difundidos por la redes sociales en los que una facción de militares retirados animan a fusilar a 26 millones de españoles. El rey calla.

El rey calla en público, regia decisión que nos impide conocer su opinión sobre los movimientos involucionistas que se están gestando en nuestras Fuerzas Armadas. Lo que de momento no sabemos es lo que opina en privado, lo podemos suponer, pero no lo sabemos. 

La derecha española se disputa la defensa a ultranza de la monarquía, para ellos es la única forma de estado posible, aunque es cierto que muchos de ellos añoran la dictadura que nos oprimió durante 40 años, lo mismo sucede en el seno de las Fuerzas Armadas.

Sería conveniente, no ya para el país que además le es necesario, sino también para la corona que el rey hablase alto y claro, pero me temo que no lo hará.

Solo durante el siglo XX fueron 16 las monarquías eliminadas en Europa, los motivos fueron diversos. Por afinidad con la española, en cuanto a la procedencia de los miembros de la Casa Real, el rey debería recordar lo sucedido en 1973 con Constantino II de Grecia, su tío, hermano de la reina emérita Sofia de Grecia. 

Constantino accedió al trono en 1964, el golpe militar llevado a cabo por unos cuantos coroneles en 1967 le arrebató el poder. Al día siguiente del golpe de estado del 21 de abril, el rey juró el nuevo régimen dictatorial, en un intento de dar un contragolpe que fracasó. Se vio obligado a exiliarse con su familia. En 1973 hubo un intento de golpe por parte de militares monárquicos para reinstaurar el orden anterior y entonces el dictador Georgios Papadopoulos declaró a Grecia una República el 1 de junio, decisión que fue refrendada por un plebiscito el 29 de julio. 

Lo que digo, mal asunto para los monarcas el relacionarse con los militares, no digo ya jurar la defensa de una dictadura con tal de mantenerse en el trono, y si no que se lo "pregunten" al fallecido Juan de Borbón.

Mucha razón tiene el líder de Unidas Podemos, cuando manifiesta que la apropiación de la monarquía que llevan a cabo la derecha y las Fuerzas Armadas beneficia la llegada de una República a España. No os digo ya si el acercamiento es a la inversa, con estos mimbres la monarquía muere, ojalá que sea pronto, solo espero que no la sustituya otra dictadura y sea una República la que nos proteja. 

Termino poniendo en valor la dignidad y lealtad demostrada por muchos de los miembros de la Fuerzas Armadas que están viendo truncadas sus carreras militares por defender la democracia, mi solidaridad para con ellos. También agradeciendo a aquellos militares ya retirados por la ardua labor que están realizando para que el franquismo sea definitivamente expulsado de los ejércitos españoles y nuestra marina de guerra.


Benito Sacaluga.


En la imagen: Divisa de Capitán General de la Armada


4 de octubre de 2020

ESE REY DEL QUE USTED ME HABLA

 


Dentro de poco, los monárquicos de toda la vida, los advenedizos por conveniencia y los "juancarlistas, sobre todo estos últimos, y también el rey actual, cuando sean preguntados por los logros y errores de la monarquía española desde 1978 hasta 2014, para referirse a Juan Carlos I utilizaran la fórmula rajoiana "Ese rey del que usted me habla", tratando de desvincularse del hasta ahora último borbón en hacer apresuradamente las maletas y largarse al extranjero, en este caso dejando una nota como toda explicación. 

Hace tiempo, cuando se preguntaba a los españoles la razón por la que apoyaban la monarquía, algunos, muchos, respondían que ellos no eran monárquicos, que eran "juancarlistas"; no sé si aún hoy lo seguirán siendo o se habrán transmutado en "felipistas", eso es lo que se pretende desde la derecha más rancia y también desde la más extrema, ya se sabe: "A rey muerto rey puesto", expresión que según dicen acuñó Felipe V, el primer borbón reinante en España allá por el siglo XVIII, pelillos a la mar y a seguir como hasta ahora.

Anoche, en la tele, José Manuel García Margallo "El Erudito", y ante una Cristina Almeida sin reflejos, nos mostró su incondicional adhesión a la monarquía, según él única forma de estado capaz de preservar la unidad de España ante la histórica y demostrada ignorancia de los españoles sobre lo que les conviene. 

Como un autómata, elevó el derecho a la presunción de inocencia hasta los altares del espejismo ante lo evidente. Hasta que no se pronuncia la justicia todo el mundo es inocente, repetía sin cesar. No sé, pero imagino que al igual que a JCI, García Margallo considerará a Francisco Franco inocente de todos los crímenes cometidos, dado que nunca ha sido sometido a la acción de la Justicia. Por otro lado, me sorprende que "El Erudito" no haya tenido en cuenta que la presunción de inocencia solo tiene aplicación a aquellos individuos contra los que sea dirigido un proceso judicial, (imputado, procesado o acusado), y hoy por hoy JCI no está incluido en ninguno de esos supuestos. 

Yo, que lo único que sé de la Justicia es que en España no funciona nada bien, no necesito esperar al fallo de ningún tribunal sobre las actuaciones de JCI para estar seguro de que ha transgredido varias leyes y protagonizado un sinfín de escándalos, y de ninguna de las maneras estoy dispuesto a otorgarle ninguna presunción de inocencia, eso se lo dejo a los jueces que lo juzguen, en el improbable caso de que ese juicio se celebre,... y a García Margallo y sus compañeros de partido. 

Se acusa a parte de la izquierda española de utilizar los desmanes de JCI para atacar a la monarquía con el fin de que desaparezca de una vez por todas, una acusación correcta y acertada y que el republicanismo no debe desaprovechar, es más, debe hacerlo con mayor intensidad que hasta hoy. JCI, junto con la inconsistente posición del actual rey y el apoderamiento de la derechas rancias y las extremas de la figura de la monarquía, son herramientas muy potentes para la construcción del camino hacia una República, solo espero que se sepan utilizar y no tener que volver a oír de labios de un ministro socialista, Juan Carlos Campo actual ministro de Justicia, en el Congreso de los Diputados,: "Estaría dispuesto a defender a la Monarquía y la Constitución hasta la última gota de mi sangre". Déjese de dramatismos señor ministro, sin darse cuenta, o conscientemente, ha calcado la frase pronunciada hace bien poco por Javier Ortega Smith (Vox), tanto su sangre como la de Ortega Smith, nada pueden hacer ante la voluntad de los ciudadanos, y además nadie se cree que lo harían llegado el caso.


Salud y República


Benito Sacaluga.






10 de julio de 2020

¿QUÉ HACEMOS CON LA MONARQUÍA?




Imagen: Diario de Noticias
Recordar, relacionar, los estragos que los 10 reyes de la Casa de Borbón han llevado a cabo en España (no incluyó al actual) daría para varios libros, no en vano ya han pasado más 320 años desde que Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, se sentará en trono español como Felipe V,  sin embargo ahí siguen sus miembros, en lo más alto de nuestras instituciones, ni más ni menos que en la Jefatura del Estado.

A medio camino entre la estupefacción y la impotencia vemos como los tres poderes del Estado: Legislativo, Judicial y Ejecutivo han pasado de largo ante las graves "irregularidades" protagonizadas por Juan Carlos I, otrora rey de España y actualmente rey emérito. Unas escandalosas actuaciones que ya dieron comienzo en Portugal, en 1956, a raíz de la muerte de su hermano Alfonso, cuyas circunstancias fueron ocultadas en España por el franquismo y por Oliveira Salazar en Portugal. Ahí empezó la impunidad de JCI, más tarde amparada por el franquismo y desde 1978 por la Constitución Española.

JCI se vió forzado a abdicar a causa de lo insostenible de sus comportamientos, de la noche a la mañana Ejecutivo, Legislativo y Judicial armaron la operación y un hijo suyo ocupó su puesto. Sangre de su sangre, y educado en los usos y costumbres de la Casa de Borbón.

Unos comportamientos, los de JCI, que toman cuerpo en un amplio abanico de vicios y presuntos delitos, completamente alejados de la ética, la moral, del respeto a los gobernados, presuntamente delictivos algunos y todos ellos reprobables. Unos comportamientos tolerados y ocultados por el poder politico y convenientemente edulcorados por los medios de comunicación en general.

Parece que ahora se vislumbra una razonable esperanza de que JCI tenga que sentarse en el banquillo de un juzgado para responder de parte de sus actos, al menos de aquellos presuntos delitos cometidos desde que dejó de estar sentado en el trono. Del trono al banquillo. No deja de ser curioso que sea la justicia suiza la responsable de que JCI tenga que dar cuentas de su inmensa fortuna. Un país que hasta 2019 figuraba en la lista de paraísos fiscales, una lista negra de la que la Unión Europea borró a Suiza después de que este país aboliera cinco de sus regímenes fiscales que la UE consideraba perjudiciales.

Pero no nos engañemos, el Estado español, junto con la omnipresente oligarquía y la práctica totalidad de los partidos politicos con representación parlamentaria, harán lo imposible para proteger a la monarquía y ello conlleva la protección de JCI. Discusiones infantiles sobre su inviolabilidad, prescripciones, estrategias de todo tipo..., serán utilizadas para que todo lo que rodea al borbón quede reducido  a algo anecdótico, algo a lo que, desgraciadamente, ya estamos acostumbrados cuando se trata de encausar a los poderosos.

Así las cosas, Felipe VI seguirá sentado en el trono, por muy inestable que este parezca, ya sabemos que los borbones solo renuncian a su reinado si es a la fuerza.  Una vez más el nudo que ató Franco seguirá uniéndonos al franquismo y a sus leyes. Seguiremos así, sometidos a una monarquía de inspiración franquista, y lo seguiremos estando, aún en el caso de que el actual rey siguiese los pasos de su padre. Recordemos: El problema no es uno u otro rey, el problema es la monarquía.

Sí, la monarquía seguirá ahí, salvo que el pueblo español decida lo contrario, pero no caigamos en la trampa de un referendum. La República es libertad plena y la libertad no se debe someter a discusión, no puede depender de una votación un derecho tan primario. Nuestra Constitución otorga al pueblo la soberanía nacional, una soberanía que ejerce a través de sus representantes libremente elegidos, pero ¿como plantear la abolición de la monarquía si ni en Congreso ni Senado hay representación de los ciudadanos republicanos?... es sencillamente imposible.

Bajo mi punto de vista, la solución pasa por la formación de grandes partidos republicanos, capaces de conseguir que una mayoría del pueblo español llene las urnas con votos republicanos, ese y no otro ha de ser el "referéndum". Una solución que solo será posible si se pone el máximo empeño en hacer comprender a la ciudadanía lo que significa y contiene una República. En este punto he de recordar a Fernando Valera, Presidente del Consejo de Ministros de la República Española en el exilio, que nos decía en 1930:
"La mejor manera de hacer República consiste en crear ambiente y conciencia republicana; en formar un pueblo donde todos, en el modo relativo que la condición humana lo tolera, sepan cumplir con sus deberes y exigir el disfrute de sus derechos"
Lo que Valera aconsejaba, con España aún sometida al reinado de Alfonso XIII, por unas u otras razones se olvidó en 1939, y aún hoy en 2020, transcurridos más de 80 años, sigue sin llevarse a la práctica. Ver el panorama politico español y la insoportable ausencia de partidos politicos republicanos resulta desolador. Algo se está haciendo mal... o nada se está haciendo más que intentar que formaciones políticas alejadas del republicanismo, o en algunos casos equidistantes con la monarquía, se sumen a una lucha que no es suya, algo que no harán nunca.

Hagamos caso a Fernando Valera y la monarquía caerá, despreciemos su teoría y seguiremos igual que desde hace 40 años...o peor.


Salud y República



Benito Sacaluga









19 de marzo de 2020

LA FOSA COMÚN DE LA REPÚBLICA





Llegada del Gobierno Provisional, para la apertura
 de las Cortes Constituyentes, 14 de julio 1931.

Imagen: congreso.es
El dictador acabó con la democracia en España y acabó con la forma de estado del país, acabó con la República Española, dejando sus restos en el interior de una enorme fosa común, cavada a lo largo y ancho del país. De nada ha servido la vuelta a la democracia, a una democracia imperfecta que ha colocado a un monarca en la jefatura del estado siguiendo fielmente los deseos del dictador.

La República sigue en su fosa, y así como en 2007 se legisló para que se pudieran iniciar las acciones necesarias encaminadas a la recuperación e identificación de tantos miles y miles de cuerpos desaparecidos, nada se ha hecho desde 1975 para recuperar los principios de todos y cada uno de aquellos que fueron asesinados y arrojados a las entrañas de la tierra y del mar, todos ellos murieron por la República y, evidentemente, su muerte, ademas de generosa, parece que ha sido en vano.

Asociaciones, organizaciones, pequeños partidos locales, redes sociales..., gritan sobre la fosa de la República, la llaman para que vuelva, pero solo con gritar no se abrirá la tierra que la cubre. Una tierra que se endureció a causa de las millonarias pisadas de las botas fascistas, una tierra sin airear, compacta y terrible.

Desde 1975 no hay un dictador en la Jefatura del Estado, sería lógico pensar que en aquel año España hubiese vuelto a ser republicana, pero no fue así. Y no lo fue, por la sencilla razón de que así lo decidieron nuestros politicos mientras que el pueblo se conformaba, aliviado por el fin de la dictadura.

Sin apenas darnos cuenta, nuestra Constitución convertía España en una monarquía, nadie nos preguntó y muy pocos se quejaron. La oligarquía franquista siguió a lo suyo, la Iglesia mantuvo sus privilegios y el PSOE renunció a luchar por la reinstauración republicana. Ya lo había advertido en 1962, cuando Rodolfo Llopis durante el IV Congreso del Movimiento Europeo, celebrado en Munich, le pidió a  Joaquín Satrústegui que transmitiera al Conde de Barcelona lo siguiente:
El PSOE tiene un compromiso con la República que mantendrá hasta el final. Ahora bien, si la Corona logra establecer pacíficamente una verdadera democracia, a partir de ese momento el PSOE respaldará lealmente a la Monarquía.
Ya veis, para el PSOE, ya entonces, una verdadera democracia podía estar bajo el manto de una monarquía, algo incongruente por muchos calificativos y funciones que a una monarquía se le quieran poner y un gran agravio para todos los españoles que dieron su vida por la República.

Los españoles somos, la mayoría, olvidadizos por naturaleza, y hoy ya casi no recordamos que el PSOE, con Felipe González a la cabeza, estuvo gobernando España con amplias mayorías desde 1982 hasta 1996. Un periodo suficientemente extenso para haber puesto los primeros mimbres de la nueva república, pero no lo hizo, ni tan siquiera se le pasó por la cabeza al tandem González-Guerra, algo que las bases consistieron sin rechistar elección tras elección.

La búsqueda, localización, exhumación y dignificación de las víctimas del franquismo se está haciendo gracias a una Ley impulsada por el PSOE (52/2007), ley que debidamente retocada permitió sacar los restos del dictador del Valle de los Caídos, en ninguno de los dos casos se hizo necesario un referéndum, sin embargo la República sigue en su tumba, una tumba anónima excavada a lo largo y ancho de todo el país y llena hasta los bordes de sangre republicana, de ideales de libertad y justicia, de compromiso con la igualdad, unos ideales, unos principios, que por ser universales no necesitan de ningún referendum para su aceptación. La libertad no puede ser cuestionada y por tanto su ejercicio no puede ni debe someterse a consulta.

A pesar de que ha transcurrido mucho tiempo, 45 años desde que murió el dictador, los españoles no están preparados aún para juzgar objetivamente el franquismo, y mucho menos a la monarquía. Tampoco se les puede pedir que lo estén después de 40 años de nacionalcatolicismo y otros 42 de monarquía. Según lo anterior un referendum monarquía-república sería hoy un arma de doble filo. Ni conviene ni es necesario, sobre todo si tenemos en cuenta, si asimilamos, que la República es un derecho.

No es necesario porque tenemos en nuestras manos potentes herramientas para restablecer el orden que imperaba en España en 1936, orden que fue ultrajado y eliminado por la fuerza de las armas y la sinrazón. Si realmente queremos desprendernos del franquismo de forma definitiva, se hace imprescindible dejar sin validez sus leyes orgánicas, entre las que se encuentra la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947, una ley que fue sometida a referendum, aprobada en uno de los "pucherazos" de la historia del régimen por más del 93 por 100 de los votantes, con sólo una abstención del 18 por 100. Aprendamos de la Historia.

Derogando la citada ley, que además de confirmar a Franco como jefe vitalicio del Estado, declaraba a España como un Estado católico, social y representativo, que se declaraba Reino y reservaba a Franco el derecho de nombrar sucesor, desaparecería de un plumazo la actual monarquía, España dejaría de ser un reino y el sistema republicano volvería a esperanzar los corazones de las clases trabajadoras. Ni que decir tiene que con la caía de la ley citada quedaría sin ningún efecto su amparada Ley 62/1969 por la que el dictador designa,  a título de Rey, al príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón como su sucesor en la Jefatura del Estado.

La forma de recuperar a la República debe ser, como lo fue en 1931, democrática, lo que no significa que tenga que ser a través de un referéndum. Debe ser impulsada por el pueblo a través de sus representantes democraticamente electos. Visto lo visto durante más de 40 años, los partidos de la derecha, la extrema derecha y la mayor parte de la izquierda, en la que incluyo sin duda al PSOE, ni han estado ni están por la labor republicana... y representan una mayoría absoluta en el Congreso y Senado. Estas mayorías son las que hay que cambiar.

Si realmente queremos la reinstauración de la República debemos apoyar, sin escatimar esfuerzos, a las fuerzas republicanas organizadas, y así, sentarlas en los escaños de Congreso y Senado en las próximas elecciones generales, y al frente de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos en las Autonómicas y Municipales que se celebren, nos traerán la República de nuevo.

No puede haber República sin republicanos, hagamos un esfuerzo y convenzamos a los que aún no lo son, unos por desidia, otros por falta de información y formación, y llenemos las urnas de votos republicanos. Un republicano es un ciudadano comprometido para con los destinos de su país y sus gentes, no un súbdito plegado a las decisiones de los poderosos. Hagámoslo, votemos a partidos republicanos, démosles la mayoría suficiente, y desde ese momento España volverá a ser republicana y el pueblo español recuperará su soberanía.



Salud y República.


Benito Sacaluga











16 de marzo de 2020

BORBONES



22 de noviembre de 1975
“Juro por Dios y sobre los Santos Evangelios,
cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino
 y guardar lealtad a los principios que
informan el Movimiento Nacional”
Tanto se ha escrito sobre la corrupción de los borbones, desde que en el año 1700 desde Francia llegaran al trono de este país llamado España, que resulta difícil añadir algo más. No obstante se hace imprescindible que los ciudadanos españoles no olviden lo que esta dinastía supuso y supone.

Ahora que un nuevo escándalo borbónico llega a las cabeceras de todos los medios de comunicación, algunos españoles, muchos, se llevan las manos a la cabeza, sorprendidos y hasta recelosos de las informaciones que llegan sobre un rey que ya no lo es y sobre su heredero. Yo propongo que, ahora que estamos confinados en nuestras casas, nos demos a la lectura de alguno de los muchos libros y artículos que hay publicados sobre esta dinastía.

Lo que se está publicando sobre el delfín de Franco es solo la punta de un iceberg monumental, si la justicia profundiza en el asunto llegaremos a ser conscientes de la inmensa fortuna que está en manos de todos los miembros de la dinastía borbónica que aún respiran. Una fortuna que hemos pagado entre todos con nuestros diezmos e impuestos desde hace más de tres siglos.

Mientras que todo esto sucede, mientras que nuestros politicos y nuestros jueces buscan excusas para perpetuar esta monarquía, las clases trabajadoras ven como cada día su esfuerzo se dilapida en una institución obsoleta, una institución que nada puede aportar al pueblo.

Juan Carlos de Borbón debe comparecer ante la justicia y dar cuenta de su comportamiento y acciones, la justicia debe aplicar el Código que corresponda con todo su rigor, y además debe hacerse con prontitud y sin interponer esos indecentes muros protectores basados en una Constitución hecha a la medida de la corona. En el caso de Juan Carlos de Borbón, prestigiosos expertos afirman con rotundidad que su figura no es inviolable por mucho que el Art. 56-3 de la CE-78 lo quiera decir, sus actos llevados a cabo fuera de su cometido institucional son perfectamente juzgables, consideración que alcanza también al actual monarca Felipe de Borbón y Grecia.

Acabamos de conocer que Felipe de Borbón renunció hace un año a parte de la herencia paterna, concretamente al dinero existente en la Fundación "offshore"  Lucum  que le pudiera corresponder, un acto sin validez alguna, la renuncia es nula según nuestro Código Civil. En el fondo y en la forma un inaceptable lavado de cara, sobre todo si tenemos en cuenta que Felipe de Borbón hace tiempo que era conocedor de la situación y origen de los dineros de su padre, y además es beneficiario de ellos según consta en los papeles de dicha fundación; y es ahora, cuando el escándalo salta, cuando se nos pone digno, aprovechando además el desconcierto que a nivel general está provocando la epidemia que estamos padeciendo, un "borboneo" en toda regla.

También nos dicen que Felipe de Borbón ha quitado a su padre la aportación económica que la Casa Real le tiene asignada, una cantidad que, siendo inalcanzable para el resto de los mortales de a pie,  para Juan Carlos de Borbón es una minucia, máxime si tenemos en cuenta que el rey emérito vive en el palacio de la Zarzuela a cuerpo de rey, por supuesto a nuestro cargo. Ahí pretende Felipe de Borbón que quede todo.

Los españoles hemos transigido con un rey impuesto por un dictador al que admiraba y admira. Con una Constitución redactada bajo el ruido de los sables. Hemos mirado para otro lado ante una abdicación vergonzosa y vergonzante. Estamos soportando como rey y como Jefe del Estado a uno de los miembros de esa dinastía que tanto daño, y durante tanto tiempo, ha hecho al pueblo español. Un rey escondido ante los graves problemas por los que atraviesa el país. Un rey incapaz, siempre bajo sospecha, como todos los borbones, tanto los que han reinado como sus incontables familiares.

Desde el espacio republicano se clama, cada día con más fuerza, por la abolición de la monarquía en España. Hay varias opiniones sobre la forma de hacerlo, todas ellas viables y todas ellas nos convertirían, de la noche a la mañana como en 1931, en ciudadanos en lugar de súbditos, que es lo que ahora somos.

Se le atribuye a Valle-Inclán esta frase sobre Alfonso XIII:
“Los españoles han echado al último Borbón no por Rey, sino por ladrón" 
la verdad es que no estoy muy de acuerdo con D. Ramón María, no del todo, a Alfonso XIII se le echó de España por ser un rey nefasto, como todos los borbones...y además por ser un avezado ladrón, integrante de una dinastía corrupta hasta la médula.

En la situación actual de la monarquía, a la que hay que añadir el pluralismo que adorna nuestro arco parlamentario, del que además forman parte resistentes fuerzas republicanas, deberiamos aprovechar la ocasión y acabar de una vez por todas con esta forma política del Estado que nos impusieron en 1975, en cumplimiento de una ley franquista de 1947, ley que hizo posible que en 1969 el dictador Franco nombrara a Juan Carlos de Borbón su sucesor en la Jefatura del Estado, otorgándole al mismo tiempo la condición de Príncipe de España.

Dice un refrán español que "la ocasión la pintan calva", es decir, que las oportunidades hay que aprovecharlas cuando se presentan y además con diligencia. El primer paso es sentar a Juan Carlos de Borbón en el banquillo, al menos, y de momento, por evasión de impuestos.

Salud y República.



Benito Sacaluga





14 de febrero de 2020

MÁS DE TRES SIGLOS COMO SÚBDITOS DE LOS BORBONES



Felipe V
Parece mentira, pero los españoles, a fecha de hoy, llevamos más de 300 años siendo súbditos de reyes de la Casa de Borbón, concretamente desde 1700 hasta hoy, un periodo, que descontando los escasos ocho años que duró la II República y los escasos dos que duró la I, cuantifica en 310 los años que los borbones han reinado en España, con tres restauraciones incluidas. Como han sido 10 los borbones que han reinado y tenemos a otro en el trono, nos sale a una media de aproximadamente 28 años de reinado por cada uno, unas siete legislaturas de las de ahora, según esto al actual rey le quedan unos 22 años de estar cargando sobre sus hombros la pesada corona española, a no ser que los españoles nos pongamos serios y decidamos, democráticamente como en 1931, que queremos dejar de ser súbditos para ser ciudadanos.

La cosa empezó en 1700 con Felipe V, nacido en Francia, hijo de Luis, Gran Delfín de Francia y sobrino-nieto de Carlos II (Casa de Austria), a su vez hijo de Felipe IV.  Es lo que tienen las Casas reales, que están llenas de hijos/as, sobrinos/as, nietos y nietas todos dispuestos a sentarse en un trono, de donde sea este les da más o menos igual. Ya sabéis, a rey muerto, rey puesto y a seguir con el chollo. El bueno de Felipe V llegó a España, fue coronado y nos metió en la Guerra de Sucesión (12 años de nada),  en medio de dicha guerra hasta tuvo tiempo para acabar de un plumazo con las leyes propias de los reinos de Valencia, Aragón y Mallorca y con las del principado de Cataluña. Como buen francés quiso que los españoles nos mirásemos en los usos y costumbres de su patria natal, que nos afrancesasemos, él para dar ejemplo se construyó un palacio en tierras segovianas inspirado en el Palacio de Versalles. Cuando se cansó de hacer de rey, abdicó en su hijo Luis I, de 16 años de edad, pero el pobre Luis murió a los pocos meses de ser coronado y Felipe V tuvo que volver a soportar la pesada carga de su corona.

Sigo con los 9 borbones restantes, eso sí de forma más escueta, la verdad es que escribir sobre ellos me produce una cierta sensación desagradable.


  • Fernando VI, llega al trono en 1746 y permanece sentado en el hasta 1759. Fue el responsable de la Gran Redada contra los gitanos de 1749, que sistemáticamente persiguió a los miembros de esta etnia, separando a los hombres de sus mujeres e hijos y destinando a unos al trabajo forzado y a otros a la prisión.


  • Carlos III (1759-1788).  Fue odiado por el pueblo por varios motivos, entre ellos  por la enorme carestía del pan y de los productos más básicos.


  • Carlos IV, en el trono desde 1788 y hasta 1808. Él reinaba y Godoy gobernaba. Tras el Motín de Aranjuez es obligado a abdicar en Fernando VII. Napoleón interviene y ordena que Fernando renuncie al trono y este quede nuevamente en manos de Carlos IV, el día antes Carlos IV había traicionado a la Casa de Borbón prometiendo a Napoleón la concesión de los derechos de la corona española, derechos que Napoleón transmitirá a su hermano José Bonaparte.


  • Fernando VII (1808-1833), conocido como el rey felón. Preso en Francia, en un palacio, durante la Guerra de la Independencia. Regresa a España y su primera medida fue derogar la Constitución de 1812 (La Pepa). Un absolutista total. En busca de un sucesor a la corona se casa con su sobrina, unión de la que nacen Isabel y Luisa Fernanda. Desplaza a su hermano Carlos María Isidro de la línea sucesoria en favor de Isabel, he aquí el germen de las guerras carlistas.


  • Isabel II (1833-1868) Representa el desmadre total en todos los sentidos. Nacen los caciques rurales. La Revolución de 1868 derroca a la reina. Ocupa el trono el italiano Amadeo de Saboya. Tras dos años y medio Amadeo "renuncia"al trono, se proclama la I República española 


  • Alfonso XII (1874-1885). Llega a España tras el golpe de estado del general Martinez Campos. Pasó por el trono sin pena ni gloria. Los asuntos de estado se los reparten Canovas y Sagasta.


  • Alfonso XIII (1886-1931) Regencia de María Cristina. Desastre del 98, pérdida de las últimas posesiones de ultramar. Derrota en la guerra del Rif. Apoya y consiente la dictadura de Primo de Rivera. Con la llegada de la II República (1931) huye de España.

  • Juan Carlos I (1975-2014). Nace en Roma. Viene a España para dar cumplimiento a los planes sucesorios del dictador Franco, quién lo educa bajo los principios fundamentales del franquismo y nombra su sucesor. Muerto el dictador es proclamado rey. Al poco tiempo (1976), firma la traición al pueblo saharaui y permite su ocupación por Marruecos. Aún no está clara su implicación o no en el intento de golpe de estado de 1981. Se dedica a vivir bien. Se le atribuye una inmensa fortuna. Escandalo tras escandalo es obligado a abdicar en 2014. Sigue viviendo bien, muy bien.

  • Felipe VI, en el trono desde 2014 tras la abdicación de su padre. Hasta la fecha de hoy no se le conoce ningún mérito. Franco le acariciaba. Es alto y vive bien.

Si la cosa no se arregla, y los españoles seguimos inmersos en esta forma de estado, más o menos ya sabemos lo que nos espera,..."de tales palos, tales astillas", dice el refrán, un refrán que en el caso de los borbones se cumple a rajatabla.

Salud y República



Benito Sacaluga





Publicación consultada: La turbulenta historia de los borbones en España. El Independiente (06/01/2018)














18 de octubre de 2019

LA PRINCESA DE ASTURIAS Y DOS GENERALES ASTURIANOS



Imagen: Eco Republicano
La Fundación Princesa de Asturias entrega hoy sus premios anuales en Oviedo. Dicha Fundación se constituyó solemnemente allá por 1980, con la presencia de los reyes y de su único hijo varón, discursos hubo, de un general del ejército que leyó una "lección magistral", y del entonces rey, luego cena de gala, copas y abrazos.

Dicho general fue uno de los muchos que se sublevaron contra la II República en 1936, participando con el debido entusiasmo y entrega en los frentes del Norte, Aragón, Levante, Ebro y Cataluña, actuaciones que le valieron varias condecoraciones y ascensos, además de ser nombrado caballero de la Gran Cruz de la Orden de San Lázaro de Jerusalén. Durante la dictadura franquista ocupó los más altos cargos en el ejercito hasta llegar a ser Jefe del Alto Estado Mayor en 1970. Cargos y ocupaciones varias que no le impidieron su incursión por la puerta de atrás en la carrera diplomática llegando a ser agregado militar en la Embajada de España en Brasil y hasta embajador en El Cairo. No quedó ahí la cosa, antes de la muerte del dictador fue nombrado miembro de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Como no podía ser de otra manera fue nombrado Procurador en las Cortes franquistas, cargo que ejerció desde 1970 a 1977.

Llegada la democracia siguió ocupando posiciones privilegiadas, hasta el punto de ser nombrado miembro de la Real Academia Española en 1980, año de constitución de la Fundación Princesa de Asturias. El tan reconocido general es Manuel Diez-Alegría, fallecido en Madrid en 1987, a punto de cumplir los 81 años.

Ya que nadie lo va a hacer me gustaría recordar aquí a otro general también asturiano, desde luego con muchos más méritos que el anterior, pero todos olvidados. Me refiero al general Rafael del Riego y Florez. Riego no participó en la Guerra de España (1936-1939), ya que falleció en 1823, pero de haberlo hecho no cabe ninguna duda de que habría sido luchando contra el ejercito que se sublevó contra la II Republica, no en vano fue un consistente valedor de la Constitución de 1812 (Cádiz) antes de que el borbón y muy felón Fernando VII la derogase.

Como digo Riego no participó en la Guerra de España, si lo hizo en la Guerra de la Independencia, siendo hecho prisionero y deportado a Francia tras la derrota de las tropas españolas en la batalla de Espinosa de los Monteros (Burgos - 1808). De regreso a España (1814) luchó contra el absolutismo de Fernando VII, especialmente cuando el rey felón engaña a los españoles por medio de un manifiesto (1820) en favor de la Constitución, mientras que inmediatamente después reclamaba secretamente ayuda extranjera para restablecer el absolutismo que defendía y representaba su corona. Transcurridos apenas tres años desde el fin del sexenio absolutista y el principio del trienio liberal, las intrigas de Fernando VII obtienen su fruto y llegan a España las tropas francesas, ya sabéis los Cien Mil Hijos de San Luis, y el absolutismo borbónico vuelve a los palacios, villas y pueblos.

Riego marcha a Cádiz, con los liberales, para hacer frente al absolutismo y a esos hijos del tan prolífico San Luis, y lo hace en calidad de General en Jefe del III Cuerpo de Ejército. No tuvo suerte ni medios, el 14 de septiembre fue derrotado por los franceses resultando herido de gravedad. A pesar de que logró huir sus tropas le traicionaron y fue hecho prisionero, en Arquillos (Jaén), siendo posteriormente trasladado a la cárcel de La Carolina. Ya en Madrid pidió clemencia al rey por su comportamiento liberal a través de una carta que llegó a ser publicada en la Gaceta de Madrid. De nada le sirvió, su lucha contra el rey le valió ser considerado culpable del delito de "alta traición". El 7 de noviembre de 1923 fue conducido al patíbulo instalado en la madrileña plaza de La Cebada donde fue ahorcado y por si eso no fuera suficiente fue además decapitado. En dicha plaza existe hoy y desde 2002 una placa en recuerdo del general Riego.

Imagen: Memorias de Madrid

El general Diez-Alegría no nos dejó, que yo sepa, ningún legado, si lo hizo en cambio el general Riego, dejando para la historia su incansable lucha en favor de la libertades civiles, convirtiéndose en uno de los máximos exponentes en la lucha contra la represión. Hoy, durante los actos de la entrega de premios, Riego debería ser recordado y homenajeado como insigne ciudadano asturiano, pero eso nunca lo hará un borbón...cobarde y mutilada transición la nuestra.

Riego también nos dejó su himno, el mismo que escuchaban sus tropas en 1820. Un himno revolucionario que tuvo especial esplendor durante la II República y que aún hoy se escucha con emoción, respeto y nostalgia, el Himno de Riego.



Salud y República.


Benito Sacaluga.



2 de junio de 2019

JUAN CARLOS SE JUBILA





Imagen: lloyy.blogspot.com
En pleno debate sobre el futuro de las pensiones, el rey emérito nos ha dado a todos un magistral ejemplo para conseguir la sostenibilidad del sistema: se jubila voluntariamente a los 81 años. Ya ves, yo pensaba que esperaría un par de años más para que su edad al jubilarse coincidiese con la de su mentor, con la de Franco, al fin y al cabo el dictador fué como un padre para él, proporcionandole una corona y un trono, regalos que siempre vinieron bien a los borbones desde que, allá por 1700, al muy francés Felipe de Borbón, Duque de Anjou, le incrustaran en la testa la corona de España.

Nuestro Juan Carlos fue escrupulosamente educado en los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional, o sea del franquismo.  Como alumno aventajado aceptó de muy buen grado todo lo que la dictadura le exigía, incluso que para reinar se obligase a su padre a una abdicación vergonzante. Por España, todo por España. 

Al ser proclamado príncipe heredero del trono de España, Juan Carlos fue llevado a las Cortes, y en presencia de Franco, los suyos y los Evangelios, juró lealtad a Franco y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales del Reino. Por la Corona, todo por la Corona.

La verdad es que a Juan Carlos le decepcionó un poco haber jurado tanta lealtad y amor por el dictador, cuando lo hizo pensaba que su futuro sería otro, pero bueno, una corona es una corona. Así se lo confesó a Sabino Fernández Campo (exjefe de la Casa del Rey) cuando gobernaba Adolfo Suárez: “Yo aquí ni toco bola ni pinto nada. Y la verdad es que yo creía que iba a ser como Franco, pero en Rey.”  (1)

Siendo príncipe pasó su vida de la mejor manera posible. Hasta se casó con la hija primogénita de un rey griego, una prima tercera suya. Una prima que renunció a sus derechos al trono griego e incluso a su religión, ya que siendo fervorosa practicante de la Ortodoxia griega hubo de convertirse al Catolicismo por imposición del dictador español. Por amor, todo por amor.

Cuando el dictador se fue al Valle, Juan Carlos se fue a las Cortes y todos los franquistas, con sus chaquetas blancas y sus camisas azules, le aclamaron como rey de España. Por el Franquismo, todo por el Franquismo.

Luego vino eso llamado Transición, con intento de golpe de estado incluido. Un golpe de estado que Juan Carlos aprovechó para erigirse como salvador de la democracia. Un golpe de estado confuso en cuanto a sus promotores, y cuya verdad quedará tan enterrada como la que atañe al asesinato de Kennedy. Quizás con un buen resultado Juan Carlos habría conseguido "tocar bola, pintar mucho y ser como Franco", que es lo que de verdad ansiaba, corona incluida.

Desde entonces buena vida, de la mejor, distracciones sin fin, lujos, riqueza, cortesanas de medio pelo, cacerías, regatas, sky, amistades peligrosas... y un discurso al año. Toda una vida dedicada a España, y al trabajo bien hecho.

Ahora dice que ya no puede más, que quiere vivir su vida, lo poco que le queda de ella, dedicado a hacer lo que le de la gana y sin tener que dar explicaciones a nadie.

Cualquier día nos enteraremos de que ha fallecido, será entonces el momento de sus alabanzas, de las que le brindarán los monárquicos y los "juancarlistas", junto con todos los politicos a los que se les de un minuto de cámara... El ABC triplicará su tirada. España se pondrá de luto, los republicanos españoles no.


Benito Sacaluga





(1) La gran desmemoria. Pilar Urbano.




25 de noviembre de 2018

GIBRALTAR Y LOS BORBONES



Retrato de Felipe V, tal y como se conserva
en el Museo Municipal de Xàtiva.
El tema de Gibraltar ha vuelto. Ya en los mítines del PP y C's se pueden ver pancartas con eso de "Gibraltar español". Se acusa a Pedro Sánchez de haber perdido una oportunidad única para lograr la recuperación de la roca. Que cosas. Lo que no veo, ni oigo, ni leo son las razones que explican que Gibraltar sea un territorio británico y porque lo sigue siendo. Es largo de contar, pero así en resumen y sin anestesia, la pérdida de Gibraltar se la debemos a los borbones, concretamente a Felipe V, un rey de España adicto al sexo, obseso por la sangre, paranoico, enemigo de la higiene...( Os recomiendo la lectura del libro de Mari Pau Dominguez "La corona maldita"), no tiene desperdicio. 

La cosa empezó con la ausencia de descendencia de Carlos II de España, el Hechizado, último de los Habsburgo, esta circunstancia dio lugar a la Guerra de Sucesión, entre borbónicos y austracistas, con el francés Felipe V ya sentado en el trono de España por obra y gracia de su abuelo, el también francés Luis XIV. Una guerra que regó de muertos toda la geografía española y parte del extranjero. Así las cosas Inglaterra, los Países Bajos y los alemanes empezaron a tentarse las ropas y la Guerra de Sucesión digamos que se internacionalizó y nació la Gran Alianza Antiborbónica, formada por Austria, Inglaterra, las Provincias Unidas de los Países Bajos, Prusia y la mayoría de los estados alemanes, junto con Portugal y el Ducado de Saboya que, sin pensárselo mucho, declararon la guerra a Luis XIV de Francia y a Felipe V de España, una guerra que entre pitos y flautas duraría casi 14 años, casi nada.

Como tanto tiempo en guerra no era bueno para nadie y las cosas pintaban mal para España y para los franceses, se decidió poner fin a la misma en los despachos, dando lugar a lo que se conoce como el Tratado de Utrecht. De lo acordado salieron ganadores los ingleses, que, entre otras muchas cosas, no solo se quedaron a perpetuidad con Gibraltar, su puerto, defensas y fortalezas, también con Menorca, ya invadida por ellos durante la guerra y que conservaron durante 100 años. Al mismo tiempo España perdió sus posesiones en Italia y los Países Bajos. Los franceses por su parte consiguieron su objetivo, colocar definitivamente a uno de los suyos en el trono de España, a Felipe V, y España, pues eso, ganó a Felipe V, y con él la entronización de la familia borbónica, esa que hoy sigue reinando en España por obra y gracia de un militar gallego por todos conocido, eso sí, después de más guerra y más sangre. 

Poco tiempo tardó Felipe V en borrar del mapa por vía militar a la Corona de Aragón, aboliendo además sus instituciones y leyes propias, e instaurando en España un Estado absolutista y centralista inspirado en la monarquía absoluta de su querido abuelo Luis XIV de Francia. Seguro que Casado y Rivera tienen como referente a Felipe V.

No se olvidó el borbón del Reino de Valencia. Saqueó Xâtiva por no haberse unido a él en la Guerra, masacró a la población y luego incendió la ciudad, disolvió su Parlamento, sus leyes, su moneda, el uso oficial de su lengua y hasta el nombre de Xàtiva, a la que, sin cortarse un pelo de la peluca, denominó  “Colonia nueva de San Felipe”, y así siguió hasta 1811, año en el que las Cortes de Cádiz, en plena invasión napoleónica, restituyeron su denominación original. Todo un crack el francés.

En resumen, que después de todo este lío de guerras, sangre, intrigas, intereses, hijos, sobrinos, nietos y negociaciones palaciegas al más alto nivel, lo cierto es que cambiamos Gibraltar por un borbón. Ya te digo. Eso si que es negociar con los ingleses y no lo que ha hecho Pedro Sánchez. 

Salud y República.


Benito Sacaluga.





21 de septiembre de 2018

PARA REYR



Hace calor, aún. Por casualidad he accedido a un articulo de Carmen Enriquez, una especie de cronista de la casa real, por supuesto monárquica hasta las cachas.  Nos habla Dª Carmen del rey emérito. El título de su artículo:
"El Rey Juan Carlos continúa con su espíritu de superación intacto"
Está claro que para Carmen Enriquez, Juan Carlos de Borbón sigue siendo el rey, así, a lo ranchera mexicana, olvidando, deliberadamente, que JCI dejó la corona en 2014, acosado por los escándalos.

Nos aclara la "periodista" que lo de la superación está relacionado con "la fuerza de voluntad del Rey Juan Carlos para superar los problemas de movilidad derivados de las múltiples lesiones que ha sufrido a lo largo de su vida". "Él sigue entrenando con sus compañeros de regatas para ganar las pruebas en las que participan, algo que se produce con mucha frecuencia aunque se airee poco en los medios de comunicación", menos mal. La verdad es que yo no me imagino al borbón caminando por la cubierta de un barco en movimiento, a no ser que se trate del Queen Mary, mucho menos, por supuesto, me lo puedo imaginar maniobrando con la escota de la mayor. Pobre tripulación. Como si me lo imagino es poniéndose ciego en cualquiera de los lujosos restaurantes que abundan en las costas de Palma, mientras gasta campechanas bromas sobre el culo de la camarera entre las impostadas risas de sus compañeros de mesa.

Menos mal que su espíritu de superación está únicamente relacionado con su vocación marinera. En los otros aspectos de su vida mejor que se esté quieto, aunque ya le resultaría muy difícil a JC superar sus cotas de situaciones escandalosas, líos de faldas, cacerías, orgías árabes, enorme fortuna y demás cosas a las que los borbones nos tienen acostumbrados desde que el muy francés Felipe V, el primer borbón, dejó el Palacio de Versalles para sentarse en el trono de España.


Salud y República



Benito Sacaluga



2 de marzo de 2018

FELIPE Y LA CONSTITUCIÓN



Felipe VI, con su padre y con Franco.
Llevamos ya unos cuantos años en los que la palabra "constitución" se ha convertido en una especie de bálsamo de Fierabrás utilizado por la clase política para justificar sus tropelías. Constitucional o inconstitucional son el punto y final a cualquier propuesta o exigencia que suponga un nuevo avance democrático en relación con los derechos y las libertades. Se viene confundiendo, interesadamente, Democracia con Constitución, cuando en realidad la primera es el punto de partida, el origen de la segunda, la cual se aprueba y consagra mediante el voto democrático de los ciudadanos. Tomemos como ejemplo el problema catalán y enseguida nos daremos cuenta de que la Constitución es la principal barrera que la derecha política esgrime para evitar un ejercicio tan democrático como es un referendum. "La Constitución ante todo...", repiten incansables los partidos mal llamados constitucionalistas y la corona. Si, la Constitución, pero la suya, la que no quieren modificar a pesar de sus muy numerosos defectos y carencias, ejerciendo así un comportamiento muy alejado de lo que es una democracia viva y avanzada, condenando a la ley de leyes a permanecer anquilosada desde hace ya casi 40 años.

El monarca acaba de decirle a la alcaldesa de Barcelona que él esta allí para defender la Constitución y el Estatut. Curiosa afirmación si tenemos en cuenta que el ataque contra el Estatut, llevado a cabo por el Partido Popular, ha sido el principal responsable del aumento de la voluntad independentista del pueblo de Catalunya. Un Estatut, aprobado en referendum, en el Parlament de Catalunya y en el Congreso de los Diputados, y que el Rey nunca defendió ni respetó olvidando su deber de hacerlo, tal y como le obliga el Art. 61-1 de la Constitución desde que prestó juramento a la misma, artículo que le obliga (textualmente) " ..a respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas". La maniobra llevada a cabo por la derecha ya la conocemos, denunciar ante el Tribunal Constitucional el Estatut aprobado por los catalanes (Referéndum 18/06/2006 con el 73,90 % de los votos), la cámara autonómica catalana (2005) y el congreso de los diputados (2006) previo paso por su Comisión Constitucional. Tras cuatro años de sesudas deliberaciones, en junio de 2010, el Tribunal Constitucional mutiló el Estatut en base a declarar inconstitucionales 14 de sus artículos. De esta forma el TC se impone al ejercicio de los derechos de los catalanes, derechos refrendados, vuelvo a repetir, por un referendum, una cámara autonómica y el congreso de los diputados, un Estatut que para nada contemplaba la creación de una república catalana y mucho menos una declaración unilateral de independencia. He aquí al TC por encima de la CE-78, y por el suelo los derechos elementales que ésta consagra. En aquellos momentos el rey calló y los catalanes supieron  interpretar muy bien su silencio, tan bien como han interpretado su inaceptable discurso del pasado octubre de 2017. Dos motivos más que suficientes para que la corona se vea mayoritariamente cuestionada en Catalunya... y en el resto de España.

La CE-78 nos dice que la figura del rey es un mero símbolo, y, por si esto no fuera suficiente, en su Art.64.1 se establece, de forma inequívoca, su incapacidad para la toma de cualquier tipo de decisión política, subordinando éstas, en caso de haberlas, a la aprobación bien del presidente del Gobierno, bien del presidente del Congreso o en su caso de las Cortes Generales. Pero claro, Felipe VI es borbón y por tanto borbonea, tal y como lo hizo en su discurso del pasado octubre. Un discurso impulsado, sin duda, por el Partido Popular, y en defensa propia de una corona que ya se veía fuera de Catalunya, un brote republicano potente y contagioso, muy contagioso, que se podría extender como la pólvora por el resto de España, independentismos y nacionalismos aparte.

Dice el rey que él está para defender la Constitución, otro borboneo si tenemos en cuenta que la "superley", su continuidad tal cual o su modificación o reforma, requiere de la intervención de las dos Cámaras y aprobación por referéndum nacional en el caso de que la reforma afecte a su conjunto,  o parcialmente al Título Preliminar, al Capitulo segundo, sección primera del Título I, o al Titulo II, o bien, si no afecta a lo citado anteriormente, mediante solicitud del 10% de los miembros de cualquiera de las Cámaras, condiciones que se ven robustecidas por la existencia del Tribunal Constitucional, órgano encargado de velar por el cumplimiento de la Constitución (1) y por su defensa, actuaciones en las que el rey en nada, absolutamente en nada, interviene. El rey ni puede defender, ni puede hace cumplir la Constitución y mucho menos aún un Estatuto Autonómico, solo simbólicamente, sin consecuencias prácticas.

Nada le oímos decir al anterior rey cuando en 2011, por mandato europeo, se modificó el Art.135 de la Constitución, una modificación que antepone el pago de la deuda y sus intereses al gasto social del Estado y de las Comunidades Autónomas. Un articulo que de dos puntos pasó a tener seis de la noche a la mañana, y que consagra fatídicos términos como lo son: "límites de déficit", "límites de deuda", "estabilidad presupuestaria","déficit estructural", ... términos a los que se acogió y acoge el Gobierno para llevar a cabo todo tipo de recortes, arrastrando obligatoriamente a ellos a todas las Comunidades Autónomas. Unos términos que no se cansan de repetir desde el Gobierno, especialmente a través del ministro de Hacienda. Tampoco vimos al 10% de congresistas o senadores exigir un referendum para la aprobación de la reforma del artículo. Todos tragaron sin importarles entonces la Constitución y los recortes que vendrían al día siguiente contra los derechos sociales que la Constitución contiene y debería garantizar.

En definitivas cuentas, y por mucho que el rey quisiera, que no quiere, el monarca no puede defender la Constitución más que de una forma meramente simbólica... e interesada; no olvidemos el punto 3 del Artículo 1 del Título Preliminar: La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria. 

Así están las cosas.



Benito Sacaluga




(1) Los 12 miembros del TC son propuestos por el Congreso (4), el Senado (4), en ambos casos por mayoría de 3/5 de los miembros de cada Cámara, el Gobierno (2) y el CGPJ (2). No resulta complicado darse cuenta de que los miembros del TC devienen de componendas políticas. Mal asunto.





4 de octubre de 2017

CLARINES REPUBLICANOS






Anoche Felipe de Borbón dejó medianamente claro que para él todos los españoles no son iguales. Como tantos otros no se ha enterado aún de lo que está pasando en Cataluña. Resulta sorprendente que el jefe del Estado ni siquiera hiciera mención clara a que lo que sucedió el pasado día uno, y lo que sucedió fue simple y llanamente una consulta a los ciudadanos de Cataluña, una votación, no una declaración de independencia, ésta en todo caso se derivaría del resultado de las votaciones. Unas votaciones que, de haberse celebrado de acuerdo con la aprobación del Estado, con toda seguridad habrían certificado el deseo de permanecer en España de la mayoría de los catalanes. Pero no, el todavía rey solo habla de independencia y ello sin que aún sepamos a ciencia cierta si ésta va ha ser declarada o no.

Ni una sola palabra de crítica a la represión policial. Ni una sola palabra de apoyo a los heridos. Solo apoyo a las directrices tomadas por el gobierno más corrupto e inútil de los que han existido en España desde 1977 y hoy representado por un partido politico fundado por ex-ministros y altos cargos de la dictadura franquista. Dime con quién andas y te diré quien eres.

Un discurso lógico viniendo de un rey cuyo trono y corona de ninguna de las maneras tienen su origen y justificación en principios democráticos, a no ser que alguien considere que las leyes fundamentales franquistas, y más concretamente la de Sucesión a la Jefatura del Estado (1947), tienen algo que ver con la democracia. Una ley materializada en la figura de Juan Carlos de Borbón por las Cortes franquistas, a propuesta del dictador, en el mes de julio de 1969.  Llegados a este punto me niego en redondo a alusiones a la CE-78 en lo relativo con la Corona, ya que considero una "trampa" su inclusión en la Constitución sin un referendum previo, consulta que no se celebró, según el propio Adolfo Suarez, por la sencilla razón de que sabían que los españoles se decantarían mayoritariamente por una República, una pena, eso si habría dado lugar a una autentica transición desde la dictadura a un estado netamente democrático.

El rey, con su apoyo y orden al Gobierno de aplacar sin miramientos al independentismo catalán, no solo se ha extralimitado en sus exiguas funciones. Ha dado una orden y  así lo afirma hoy Iñaki Gabilondo:
"El rey aseguró que las autoridades del Estado restablecerán el orden constitucional, una afirmación que no era ni un pronóstico, ni la expresión de un deseo, era de hecho una orden a esas autoridades del Estado". 
Los clarines de la Zarzuela entonaron un estridente " A por ellos", al igual que en las plazas de toros suenan alto para dar paso al tercio que permita acabar con la vida de un animal indefenso.

Todos sabemos, o deberiamos saber, que todos los actos del rey, incluida la soflama nacionalista de ayer, han de ser refrendados por el Gobierno, (Art. 64 de la CE-78). Ayer asistimos a un doble refrendo, por un lado la autorización del Gobierno al texto del discurso, y por el otro el refrendo de la Corona a la sinrazón y al despotismo hereditario del Partido Popular.

De una vez por todas la verdadera democracia debe ser reinstaurada en España y ello solo será posible mediante la unión de las fuerzas republicanas. Suenen pues muy alto los clarines republicanos como toque de llamada para convocar a los leales y trazar la hoja de ruta que nos libre de la forma de Estado que padecemos hoy y desde 1975. Tomen nota todos aquellos responsables de asociaciones y grupos republicanos, no fallen ahora, no sea que este remedo de 23F que la monarquía ha creado sirva para su perpetuación.

A mi modo de ver, y el de muchos españoles, ayer el rey se jugó la corona, hagamos que la pierda.


Salud y República



Benito Sacaluga