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24 de mayo de 2022

REY VERSUS CONSTITUCIÓN

Después de leer el comunicado de la Casa Real de S.M. el Rey sobre la reciente visita a España de Juan Carlos de Borbón no tengo más remedio que reafirmarme en que a todos los españoles se nos toma por idiotas. Más que un comunicado de la real casa, parece un reseña de esas que aparecen en las revistas en su sección de Ecos de Sociedad. Solo ha faltado la foto en blanco y negro del grupito ordenadamente colocados para la ocasión. Complicidad y silencio.


Imagen: ctxt

Felipe VI, o no se entera de nada o tiene pavor a la reacción de su papá en el caso de que se le toquen sus reales gónadas. JC sabe mucho y oculta más de todo lo que ha sucedido en España desde que siendo un adolescente puso pie en Madrid para someterse a una esmerada educación basada en los principios fundamentales de la dictadura franquista. 

Como a todos los borbones, España a JC le importa un bledo. Para ellos es una forma de vida, de muy buena vida y nada más. Si las cosas se tuercen les basta con irse del país para seguir viviendo como reyes, al igual que el abuelo de JC que gracias a sus inmensos depósitos de dinero en cuentas extranjeras ni mucho menos se privó de nada.. A JC lo del tema fiscal ya no le preocupa, es residente en Abu Dabi y allí podrá hacer lo que quiera sin temor a que el fisco lo investigue.

El asunto huele a chantaje. O me dejas en paz y sigo haciendo lo que me de la gana con total impunidad, o empiezo a largar y aquí cae hasta el apuntador mientras yo en Abu Dabi me parto de la risa. Hijo mío, yo no tengo nada que perder y además me queda poco tiempo para disfrutar. A España que le den, que al fin y al cabo nuestra dinastía es francesa y si tú estás sentado en un trono es porque yo te lo he regalado al igual que hizo Franco conmigo. 

No pasa nada, dentro de un par de días, como máximo, ya nadie hablará de la visita de JC, tampoco de lo que nos ha costado a todos el inmenso despliegue de seguridad y demás "minucias" que ha supuesto su viaje privado. 

Ahora, dado que la Justicia se ve impotente para juzgarle y que JC se ha desatado, conviene no olvidar que el PSOE y la derecha han vetado las propuestas de la izquierda política para la constitución de una Comisión  que se encargue de investigar al borbón. En este sentido conviene tener muy en cuenta lo que Javier Pérez Royo, Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, nos decía en su artículo recogido en elDiario,es el pasado dos de marzo:

"...Las Cortes Generales son el único órgano constitucional a través del cual se expresa “La soberanía nacional que reside en el pueblo español” (art. 1.2 CE). El artículo 66.1 es el único artículo que conecta de manera inmediata y directa con el artículo 1.2 de la Constitución"

"...Para las Cortes Generales la inviolabilidad no excluye la investigación de la conducta del rey. La inviolabilidad podría proteger frente a la exigencia de investigación por parte del Poder Judicial, pero no por parte de las Cortes Generales"

"...Las Cortes Generales también pueden, tras dicha investigación, decidir qué reformas de tipo normativo se tendrían que introducir en el ordenamiento para evitar que puedan volver a producirse conductas como las que se habrían estado investigando"

",,,Incluso pueden proponer que se active el procedimiento de revisión de la Constitución, con la finalidad de que quede definida la Monarquía Parlamentaria de manera más precisa. Dado que la revisión constitucional exige la ratificación en referéndum de la decisión adoptada por las Cortes Generales, podría ser una buena ocasión para que, lo que debió hacerse en el momento constituyente originario, se acabe haciendo en este".

Lo que Pérez Royo nos apunta es lo que se haría en cualquier democracia consolidada  Las conclusiones son, a la vista de las pruebas ya conseguidas por la Justicia, bastante previsibles y por tanto permitirían la exigencia de responsabilidades sobre aquellos actos del rey que no hayan sido refrendados. 

Por supuesto, a través de la necesaria Comisión, llegaríamos a conocer con bastante claridad que es lo que ha hecho JC y no solo él, sino también la identidad de los que han "dejado hacer" mirando para otro lado y saber en base a que intereses. 

Además, y después de haber desnudado a JC, según Pérez Royo las Cortes Generales también pueden, tras dicha investigación, y como ya se ha apuntado antes, decidir qué reformas de tipo normativo se tendrían que introducir en el ordenamiento para evitar que puedan volver a producirse conductas como las que se habrían estado investigando. Incluso pueden proponer que se active el procedimiento de revisión de la Constitución, con la finalidad de que quede definida la Monarquía Parlamentaria de manera más precisa. Dado que la revisión constitucional exige la ratificación en referéndum de la decisión adoptada por las Cortes Generales, podría ser una buena ocasión para que, lo que debió hacerse en el momento constituyente originario, se acabe haciendo en este. Sería entonces un muy buen momento para que se convocase un referendum monarquía/republica, pero claro, sin la voluntad del PSOE y la derecha la Comisión es inviable y no digamos ya el referendum citado. Queda claro pues que la única solución es que los partidos de izquierdas obtengan una amplia mayoría parlamentaria...y eso si que depende de los ciudadanos.

Salud y República

Benito Sacaluga



22 de mayo de 2022

ESA ESPAÑA BORBONIZADA

 

Parece lógico que la nobleza y las tropas de cortesanos que rodean a las monarquías sean defensores de esta forma de estado, y es de agradecer que se conformen con una monarquía parlamentaria cuando a ellos lo que les iría bien es que fuera absolutista, por no decir feudal. Lo que es muy difícil de comprender es que los que conforman el pueblo llano prefieran ser súbditos en lugar de ciudadanos. Ya saben ¡Vivan las caenas!



El que fuera rey de España por expreso deseo de un dictador genocida, ha decidido darse una vuelta por aquí después de casi dos años escondiéndose de sus vergüenzas en un refugio dorado, en uno de esos países donde los derechos humanos están prohibidos. Parece ser que viene a España a hacer como que participa en una regata formando parte de la tripulación del velero "Bribón", para después pasar unas horas en Madrid con su real familia, con lo que queda de ella.

Ante esta falta de vergüenza del borbón la derecha política aplaude. El PSOE, siguiendo su tradición accidentalista, se pone de perfil. Los partidos de la izquierda piden unas explicaciones que nadie les dará. Hasta aquí todo normal; lo que ya no debería parecernos normal es que el borbón sea vitoreado masivamente por los habitantes de Sanxenxo entre gritos de !Viva el rey¡, tampoco que las televisiones y demás medios de comunicación dediquen la mayoría de su tiempo y de su papel a esta impúdica exhibición de blanqueo.

Juan Carlos de Borbón ya no es rey de nada ni de nadie, pero sigue siendo borbón y por tanto sus caprichos son ley sin que nada ni nadie ponga coto a sus desmanes, y así lleva desde el 29 de marzo de 1956, día en el que acabó con la vida de su hermano Alfonso pegándole un tiro en la cabeza.

Poco importa que haya cometido varios delitos, puestos de manifiesto en el Informe de la Fiscalia del Tribunal Supremo, nada importa, es más, lo que nos dicen es que tenemos que estarle agradecidos por su labor en pro de la democracia. Una democracia que era imposible de retrasar y por la que se pagó un alto precio, parte de ese precio fue consagrar a JC como rey, sin que los españoles fueran consultados y con un estrepitoso ruido de sables como música de fondo. La monarquía quedó reinstaurada en España 91 años después de que el abuelo de JC se largase al extranjero. Unos meses más tarde, en noviembre de 1931, las Cortes españolas a través de la Comisión de Responsabilidades sentenciaron que:

Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue rey de España, quien, ejercitando los poderes de su magistratura contra la Constitución del Estado, ha cometido la más criminal violación del orden jurídico del país, y, en su consecuencia, el Tribunal soberano de la nación declara solemnemente fuera de la ley a don Alfonso de Borbón y Habsburgo-Lorena. Privado de la paz jurídica, cualquier ciudadano español podrá aprehender su persona si penetrase en territorio nacional.

Don Alfonso de Borbón será degradado de todas sus dignidades, derechos y títulos, que no podrá ostentar ni dentro ni fuera de España, de los cuales el pueblo español, por boca de sus representantes elegidos para votar las nuevas normas del Estado español, le declara decaído, sin que se pueda reivindicarlos jamás ni para él ni para sus sucesores.

De todos los bienes, derechos y acciones de su propiedad que se encuentren en territorio nacional se incautará, en su beneficio, el Estado, que dispondrá del uso conveniente que deba darles.

Sentencia que fue anulada por el dictador Franco el 15 de diciembre de 1938.

Años después, ya con JC como rey de España, se ponía de moda manifestar que parte del pueblo español no era monárquico, que era "juancarlista" y lo hacían sin saber que JC hacía y deshacía sin recato alguno todo lo necesario para amasar una fortuna desorbitante, la inviolabilidad le protegía y así siguió (y sigue) hasta incluso después de ser obligado a renunciar a la corona y cedérsela a su hijo. 

Lo de JC es una vergüenza para España a nivel internacional, pero no lo es en absoluto para esa cohorte de incondicionales de la que disfruta el borbón, el tiempo y su ignorancia les ha borbonizado hasta el extremo de no querer ver la realidad. Una realidad que, al menos, debería sonrojar a cualquier ciudadano decente, pero claro, los que vitorean al borbón están muy lejos de ser ciudadanos, se han quedado, voluntariamente, en súbditos. 

Dicen que JC, con sus comportamientos, está poniendo en peligro a la monarquía, pues bien, si el actual rey quiere salvaguardarla, o al menos mantenerla viva unos años más, lo tiene muy fácil. Solo tiene que reunirse con el Gobierno y pedir que JC sea desterrado por sus fechorías, y al mismo tiempo solicitar que se lleven a cabo las acciones necesarias para eliminar la inviolabilidad que ampara los actos personales del titular de la corona, algo que se puede hacer sin necesidad de tocar la Constitución. No lo hará.

Salud y República.




7 de enero de 2021

EL REY CALLA, LA MONARQUÍA MUERE

 


Hace casi 100 años, en 1923, el borbón Alfonso XIII, acorralado por los acontecimientos dentro y fuera de España, se puso de acuerdo con el general Primo de Rivera para que éste diera un golpe de estado e instaurase una dictadura militar, eso sí, respetando a la corona y al coronado. El experimento duró poco y a principios de 1930 el borbón apartó al general para sustituirlo por otro, por Dámaso Belenguer, que nada duró, a éste le siguió un almirante, Juan B. Aznar, que duró aún menos, tomó su cargo en febrero de 1931 y dos meses después la República acabó con el borbón... y con su amor por las dictaduras militares amparadas por su volátil corona. En 1939, otro general, y con una guerra de por medio, se erigió en dictador, cargo que disfrutó durante 36 años, una vez muerto, y según estaba preparado por él mismo, otro borbón, Juan Carlos I, se sienta en el trono de España, y allí permanece 38 años, hasta que los escándalos le obligan a abdicar en 2014, dando así acceso al trono a su hijo Felipe...y en estas estamos.

Según lo anterior, parece que está bastante clara la querencia existente entre monarcas y militares, algo que se ve potenciado por una Constitución, la nuestra (Art. 62/h), que otorga al rey "El mando supremo de las fuerzas armadas", casi nada. Mando supremo, que será todo lo simbólico que queramos, pero al que acuden nutridos grupos de militares ya retirados, pero no nos engañemos, secundados en silencio por otros muchos en activo con las mismas ideas. Azaña quiso cambiar las cosas en los ejércitos, creó una ley que reformaba las fuerzas armadas, que las adaptaba a los valores republicanos, a la vista está que se quedó corto si miramos a julio de 1936.

Hoy las "cosas" andan revueltas en los cuarteles, por mucho que desde el Gobierno se empeñen en decirnos lo contrario. Salen a la luz grupos de militares llamando al golpe militar y pidiendo un nuevo genocidio entre la población española que afectaría a todos aquellos cuyas ideas no comulgan con la ideología que sembró (impuso) Francisco Franco, al mismo tiempo, la creciente extrema derecha apoya a estos grupos pública y notoriamente. A estos fascistas con uniforme les sobran, según ellos mismos cuantifican, 26 millones de españoles, puestos a fusilar que se note. El rey calla.

Llegan a Zarzuela cartas copiosamente firmadas pidiendo al rey su intervención en aras de salvar a España del comunismo, para defender la unidad nacional, para restablecer el orden y los símbolos bajo los que un pueblo entero sufrió durante 40 largos años. Desde la ultraderecha se pide un Gobierno de concentración nacional que desbanque al ejecutivo actual, fascismo contra democracia en estado puro. El rey calla.

Llega la Pascua Militar, se espera que el rey hable sobre los sucesos anteriormente citados. El rey pasa revista, lleva el uniforme de gala de Capitán Genera de la Armada, los mismos galones que llevaba Franco. Se cumple el protocolo, las tropas saludan y la bandera se inclina a su paso. Llega la hora de los discursos, el rey se dirige a todos los miembros de las Fuerzas Armadas, el discurso es para ellos. Habla de la Constitución: 

"La Constitución consagra el orden democrático y los deberes a los que todos estamos sujetos"

poco más, ninguna alusión a las misivas recibidas de grupos de militares poniéndose a sus órdenes para aniquilar nuestra democracia; tampoco a los mensajes difundidos por la redes sociales en los que una facción de militares retirados animan a fusilar a 26 millones de españoles. El rey calla.

El rey calla en público, regia decisión que nos impide conocer su opinión sobre los movimientos involucionistas que se están gestando en nuestras Fuerzas Armadas. Lo que de momento no sabemos es lo que opina en privado, lo podemos suponer, pero no lo sabemos. 

La derecha española se disputa la defensa a ultranza de la monarquía, para ellos es la única forma de estado posible, aunque es cierto que muchos de ellos añoran la dictadura que nos oprimió durante 40 años, lo mismo sucede en el seno de las Fuerzas Armadas.

Sería conveniente, no ya para el país que además le es necesario, sino también para la corona que el rey hablase alto y claro, pero me temo que no lo hará.

Solo durante el siglo XX fueron 16 las monarquías eliminadas en Europa, los motivos fueron diversos. Por afinidad con la española, en cuanto a la procedencia de los miembros de la Casa Real, el rey debería recordar lo sucedido en 1973 con Constantino II de Grecia, su tío, hermano de la reina emérita Sofia de Grecia. 

Constantino accedió al trono en 1964, el golpe militar llevado a cabo por unos cuantos coroneles en 1967 le arrebató el poder. Al día siguiente del golpe de estado del 21 de abril, el rey juró el nuevo régimen dictatorial, en un intento de dar un contragolpe que fracasó. Se vio obligado a exiliarse con su familia. En 1973 hubo un intento de golpe por parte de militares monárquicos para reinstaurar el orden anterior y entonces el dictador Georgios Papadopoulos declaró a Grecia una República el 1 de junio, decisión que fue refrendada por un plebiscito el 29 de julio. 

Lo que digo, mal asunto para los monarcas el relacionarse con los militares, no digo ya jurar la defensa de una dictadura con tal de mantenerse en el trono, y si no que se lo "pregunten" al fallecido Juan de Borbón.

Mucha razón tiene el líder de Unidas Podemos, cuando manifiesta que la apropiación de la monarquía que llevan a cabo la derecha y las Fuerzas Armadas beneficia la llegada de una República a España. No os digo ya si el acercamiento es a la inversa, con estos mimbres la monarquía muere, ojalá que sea pronto, solo espero que no la sustituya otra dictadura y sea una República la que nos proteja. 

Termino poniendo en valor la dignidad y lealtad demostrada por muchos de los miembros de la Fuerzas Armadas que están viendo truncadas sus carreras militares por defender la democracia, mi solidaridad para con ellos. También agradeciendo a aquellos militares ya retirados por la ardua labor que están realizando para que el franquismo sea definitivamente expulsado de los ejércitos españoles y nuestra marina de guerra.


Benito Sacaluga.


En la imagen: Divisa de Capitán General de la Armada


4 de octubre de 2020

ESE REY DEL QUE USTED ME HABLA

 


Dentro de poco, los monárquicos de toda la vida, los advenedizos por conveniencia y los "juancarlistas, sobre todo estos últimos, y también el rey actual, cuando sean preguntados por los logros y errores de la monarquía española desde 1978 hasta 2014, para referirse a Juan Carlos I utilizaran la fórmula rajoiana "Ese rey del que usted me habla", tratando de desvincularse del hasta ahora último borbón en hacer apresuradamente las maletas y largarse al extranjero, en este caso dejando una nota como toda explicación. 

Hace tiempo, cuando se preguntaba a los españoles la razón por la que apoyaban la monarquía, algunos, muchos, respondían que ellos no eran monárquicos, que eran "juancarlistas"; no sé si aún hoy lo seguirán siendo o se habrán transmutado en "felipistas", eso es lo que se pretende desde la derecha más rancia y también desde la más extrema, ya se sabe: "A rey muerto rey puesto", expresión que según dicen acuñó Felipe V, el primer borbón reinante en España allá por el siglo XVIII, pelillos a la mar y a seguir como hasta ahora.

Anoche, en la tele, José Manuel García Margallo "El Erudito", y ante una Cristina Almeida sin reflejos, nos mostró su incondicional adhesión a la monarquía, según él única forma de estado capaz de preservar la unidad de España ante la histórica y demostrada ignorancia de los españoles sobre lo que les conviene. 

Como un autómata, elevó el derecho a la presunción de inocencia hasta los altares del espejismo ante lo evidente. Hasta que no se pronuncia la justicia todo el mundo es inocente, repetía sin cesar. No sé, pero imagino que al igual que a JCI, García Margallo considerará a Francisco Franco inocente de todos los crímenes cometidos, dado que nunca ha sido sometido a la acción de la Justicia. Por otro lado, me sorprende que "El Erudito" no haya tenido en cuenta que la presunción de inocencia solo tiene aplicación a aquellos individuos contra los que sea dirigido un proceso judicial, (imputado, procesado o acusado), y hoy por hoy JCI no está incluido en ninguno de esos supuestos. 

Yo, que lo único que sé de la Justicia es que en España no funciona nada bien, no necesito esperar al fallo de ningún tribunal sobre las actuaciones de JCI para estar seguro de que ha transgredido varias leyes y protagonizado un sinfín de escándalos, y de ninguna de las maneras estoy dispuesto a otorgarle ninguna presunción de inocencia, eso se lo dejo a los jueces que lo juzguen, en el improbable caso de que ese juicio se celebre,... y a García Margallo y sus compañeros de partido. 

Se acusa a parte de la izquierda española de utilizar los desmanes de JCI para atacar a la monarquía con el fin de que desaparezca de una vez por todas, una acusación correcta y acertada y que el republicanismo no debe desaprovechar, es más, debe hacerlo con mayor intensidad que hasta hoy. JCI, junto con la inconsistente posición del actual rey y el apoderamiento de la derechas rancias y las extremas de la figura de la monarquía, son herramientas muy potentes para la construcción del camino hacia una República, solo espero que se sepan utilizar y no tener que volver a oír de labios de un ministro socialista, Juan Carlos Campo actual ministro de Justicia, en el Congreso de los Diputados,: "Estaría dispuesto a defender a la Monarquía y la Constitución hasta la última gota de mi sangre". Déjese de dramatismos señor ministro, sin darse cuenta, o conscientemente, ha calcado la frase pronunciada hace bien poco por Javier Ortega Smith (Vox), tanto su sangre como la de Ortega Smith, nada pueden hacer ante la voluntad de los ciudadanos, y además nadie se cree que lo harían llegado el caso.


Salud y República


Benito Sacaluga.






10 de julio de 2020

¿QUÉ HACEMOS CON LA MONARQUÍA?




Imagen: Diario de Noticias
Recordar, relacionar, los estragos que los 10 reyes de la Casa de Borbón han llevado a cabo en España (no incluyó al actual) daría para varios libros, no en vano ya han pasado más 320 años desde que Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, se sentará en trono español como Felipe V,  sin embargo ahí siguen sus miembros, en lo más alto de nuestras instituciones, ni más ni menos que en la Jefatura del Estado.

A medio camino entre la estupefacción y la impotencia vemos como los tres poderes del Estado: Legislativo, Judicial y Ejecutivo han pasado de largo ante las graves "irregularidades" protagonizadas por Juan Carlos I, otrora rey de España y actualmente rey emérito. Unas escandalosas actuaciones que ya dieron comienzo en Portugal, en 1956, a raíz de la muerte de su hermano Alfonso, cuyas circunstancias fueron ocultadas en España por el franquismo y por Oliveira Salazar en Portugal. Ahí empezó la impunidad de JCI, más tarde amparada por el franquismo y desde 1978 por la Constitución Española.

JCI se vió forzado a abdicar a causa de lo insostenible de sus comportamientos, de la noche a la mañana Ejecutivo, Legislativo y Judicial armaron la operación y un hijo suyo ocupó su puesto. Sangre de su sangre, y educado en los usos y costumbres de la Casa de Borbón.

Unos comportamientos, los de JCI, que toman cuerpo en un amplio abanico de vicios y presuntos delitos, completamente alejados de la ética, la moral, del respeto a los gobernados, presuntamente delictivos algunos y todos ellos reprobables. Unos comportamientos tolerados y ocultados por el poder politico y convenientemente edulcorados por los medios de comunicación en general.

Parece que ahora se vislumbra una razonable esperanza de que JCI tenga que sentarse en el banquillo de un juzgado para responder de parte de sus actos, al menos de aquellos presuntos delitos cometidos desde que dejó de estar sentado en el trono. Del trono al banquillo. No deja de ser curioso que sea la justicia suiza la responsable de que JCI tenga que dar cuentas de su inmensa fortuna. Un país que hasta 2019 figuraba en la lista de paraísos fiscales, una lista negra de la que la Unión Europea borró a Suiza después de que este país aboliera cinco de sus regímenes fiscales que la UE consideraba perjudiciales.

Pero no nos engañemos, el Estado español, junto con la omnipresente oligarquía y la práctica totalidad de los partidos politicos con representación parlamentaria, harán lo imposible para proteger a la monarquía y ello conlleva la protección de JCI. Discusiones infantiles sobre su inviolabilidad, prescripciones, estrategias de todo tipo..., serán utilizadas para que todo lo que rodea al borbón quede reducido  a algo anecdótico, algo a lo que, desgraciadamente, ya estamos acostumbrados cuando se trata de encausar a los poderosos.

Así las cosas, Felipe VI seguirá sentado en el trono, por muy inestable que este parezca, ya sabemos que los borbones solo renuncian a su reinado si es a la fuerza.  Una vez más el nudo que ató Franco seguirá uniéndonos al franquismo y a sus leyes. Seguiremos así, sometidos a una monarquía de inspiración franquista, y lo seguiremos estando, aún en el caso de que el actual rey siguiese los pasos de su padre. Recordemos: El problema no es uno u otro rey, el problema es la monarquía.

Sí, la monarquía seguirá ahí, salvo que el pueblo español decida lo contrario, pero no caigamos en la trampa de un referendum. La República es libertad plena y la libertad no se debe someter a discusión, no puede depender de una votación un derecho tan primario. Nuestra Constitución otorga al pueblo la soberanía nacional, una soberanía que ejerce a través de sus representantes libremente elegidos, pero ¿como plantear la abolición de la monarquía si ni en Congreso ni Senado hay representación de los ciudadanos republicanos?... es sencillamente imposible.

Bajo mi punto de vista, la solución pasa por la formación de grandes partidos republicanos, capaces de conseguir que una mayoría del pueblo español llene las urnas con votos republicanos, ese y no otro ha de ser el "referéndum". Una solución que solo será posible si se pone el máximo empeño en hacer comprender a la ciudadanía lo que significa y contiene una República. En este punto he de recordar a Fernando Valera, Presidente del Consejo de Ministros de la República Española en el exilio, que nos decía en 1930:
"La mejor manera de hacer República consiste en crear ambiente y conciencia republicana; en formar un pueblo donde todos, en el modo relativo que la condición humana lo tolera, sepan cumplir con sus deberes y exigir el disfrute de sus derechos"
Lo que Valera aconsejaba, con España aún sometida al reinado de Alfonso XIII, por unas u otras razones se olvidó en 1939, y aún hoy en 2020, transcurridos más de 80 años, sigue sin llevarse a la práctica. Ver el panorama politico español y la insoportable ausencia de partidos politicos republicanos resulta desolador. Algo se está haciendo mal... o nada se está haciendo más que intentar que formaciones políticas alejadas del republicanismo, o en algunos casos equidistantes con la monarquía, se sumen a una lucha que no es suya, algo que no harán nunca.

Hagamos caso a Fernando Valera y la monarquía caerá, despreciemos su teoría y seguiremos igual que desde hace 40 años...o peor.


Salud y República



Benito Sacaluga









11 de abril de 2020

LA REPÚBLICA TRIUNFA EN LAS URNAS



Andrés Saborit en 1923
Próximo a cumplirse el 89 aniversario de la proclamación de la II República, bueno es que recordemos como fue tal acontecimiento, junto a sus primeros meses y hasta el final de aquel año, de la mano de un testigo presencial. A continuación reproduzco parcialmente un texto de Andrés Saborit Colomer, Alcalá de Henares (Madrid) 10/11/1889-Valencia 26/01/1980.

Entre otros cargos importantes, fue Miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE (Madrid). Diputado PSOE por Oviedo, Madrid y Ciudad Real. Durante la guerra civil fue Director General de Aduanas y presidente del Banco de Crédito Oficial. Al finalizar la guerra marchó al exilio en Francia. Miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE en el exilio. Presidente del Congreso de Toulouse del PSOE en 1970.



La República triunfa en las urnas 
(A.Saborit. Apuntes Históricos)


El 7 de febrero de 1931, el Gobierno del general Berenguer convocó elecciones de diputados para el 1° de marzo y de senadores para el 15, fijando la fecha del 25 de marzo para que se reuniera el nuevo Parlamento. Como hubo acuerdo general de abstención electoral, cayó aquel Gobierno –en todo intervino Romanones con el rey– y entró otro presidido por el almirante Aznar, en el que figuraron los jefes de partidos monárquicos, menos Sánchez Guerra, que ya estaba aislado políticamente. La Comisión Ejecutiva del partido Socialista decidió acudir a las elecciones municipales, en vista de que tenían carácter predominantemente administrativo. (Ya habíamos dimitido nuestros puestos en la misma Besteiro y cuantos coincidimos con él). 

General Emilio Mola
El 25 de marzo se reunió el Consejo de Guerra para juzgar a los ministros del Gobierno republicano previsto. Como la sentencia fue de seis meses de arresto, y se les aplicó la condena condicional, quedaron en libertad inmediatamente. El Consejo de Guerra fue un mitin republicano. En el tribunal hubo votos partidarios de la absolución, lo que da idea del estado de ánimo de los propios militares. Por si esto era poco, días después estallaron graves sucesos en San Carlos, en los que intervinieron los estudiantes madrileños, produciendo tal impresión el movimiento de protesta que el general Mola, director general de Seguridad, presentó la dimisión, rechazada por el ministro de la Gobernación. España estaba en carne viva, decidida esta vez a que no se le escapara la victoria, que no vino por un movimiento militar ni siquiera una huelga general revolucionaria: bastaron unas elecciones arrolladoramente antimonárquicas, el 12 de abril de 1931.

Una aparatosa declaración de Alfonso XIII: “He nacido en el trono y en él moriré”. Salvo Cierva, todos los ministros del último Gobierno monárquico estuvieron de acuerdo en aconsejar al rey que abandonara el trono y saliera de España el 14 de abril, cuando ya apremiaba el Gobierno republicano y la población madrileña comenzaba a movilizarse, mientras Alfonso XIII dejaba Madrid con destino a Cartagena para huir de España, el Gobierno provisional de la República se instalaba en el Ministerio de la Gobernación, rodeado de un ambiente de asfixiante entusiasmo. No vale la pena barajar cifras de las elecciones. La República triunfó en todas las capitales de provincia, menos en una, y en la inmensa mayoría de las poblaciones importantes de esas regiones. 

Niceto Alcalá-Zamora
El Gobierno estaba formado del siguiente modo: presidente, Niceto Alcalá-Zamora; Estado, Alejandro Lerroux; Justicia, Fernando de los Ríos; Guerra, Manuel Azaña; Marina, Santiago Casares; Gobernación, Miguel Maura; Instrucción Pública, Marcelino Domingo; Hacienda, Indalecio Prieto; Fomento, Álvaro de Albornoz; Trabajo, Francisco Largo Caballero; Economía, Luis Nicolau, y Comunicaciones, Diego Martínez Barrio. En Barcelona, Maciá se precipitó a proclamar la República con un sentido separatista, que rectificó al no encontrar apoyo en Madrid ni en la mayor parte de Cataluña. Largo Caballero estableció inmediatamente como día festivo el 1º de mayo, no pagado. Indalecio Prieto y cuantos estaban refugiados en París se cruzaron en el trayecto con el tren en que emigraban la reina Victoria y sus hijos, acompañados por contadas personas. El papel del general Sanjurjo, jefe de la Guardia Civil, fue determinante en la decisión adoptada por Alcalá-Zamora de instalarse en el Ministerio de la Gobernación sin esperar a que el rey estuviera fuera de España. Yo proclamé la República en el Ayuntamiento de Madrid a media tarde del día 14, acompañando al alcalde monárquico, Ruiz Jiménez, hasta su domicilio, para tranquilizar a su esposa. Esa misma noche, en el salón de sesiones del Ayuntamiento, presidí la primera sesión del Ayuntamiento republicano, como alcalde interino, renuncié a serlo efectivo, a pesar del acuerdo en ese sentido del Gobierno provisional, dando posesión a Pedro Rico, que entonces estaba identificado con Azaña, aunque muy amigo de Lerroux.

Julian Besteiro
Vigo y Eibar fueron las primeras poblaciones en que se proclamó la República el 14 de abril de 1931. El 27, en uno de los salones del Senado, Besteiro, concejal del Ayuntamiento de Madrid –fuimos invitados los concejales socialistas al acto a ese título, ya que habíamos dimitido nuestros cargos en las Ejecutivas del Partido y de la Unión– dirigido un saludo a los miembros de la Internacional Sindical, reunidos en Madrid con las nuevas Comisiones Ejecutivas. Entre otros, estuvieron presentes Jouhaux, Citrine y Mertens. Fue un acto cordial, que consolido viejos lazos. Los ministros socialistas renunciaron a proponer nombres para gobernadores civiles. Como no todos fueron escogidos acertadamente, hubo conflictos en algunas provincias entre estos representantes del Poder y las organizaciones obreras de la Unión General. 

El Gobierno nombró a Besteiro delegado del Estado en la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos, el puesto mejor retribuido dentro del Estado español. No lo aceptó, como rechazó igualmente la Embajada en París. El 7 de mayo, el cardenal Segura, arzobispo de Toledo, publicó una pastoral en que, de modo jesuítico, atacaba al nuevo régimen. Su divulgación facilitó la obra de ciertos grupos extremistas, produciéndose incendios de iglesias en Madrid y provincias. Como Prieto, ministro de Hacienda, había cedido al Ayuntamiento de Madrid la Casa de Campo, que la real casa había dejado en lamentable abandono, de acuerdo con él, yo la abrí al público tan pronto comenzaron a surgir incendios en edificios religiosos, a fin de desviar el golpe, invitando al pueblo madrileño a tomar posesión de tan extensos terrenos, consiguiendo en parte lo que nos proponíamos. 

Julian Zugazagoitia
Un reducido grupo de extremistas se pronunciaron en Sevilla contra el régimen republicano. Fracasó el movimiento, pero la represión, desproporcionada, causó daño al Gobierno.  A principios del nuevo régimen hubo un Congreso cenetista en Madrid y en él se acordó declarar la guerra a la República. La realidad es que declararon guerra a la Unión General y al Partido Socialista, y así lo reconocieron algunos de sus propios historiadores, los más imparciales, para lamentarlo profundamente.

Elecciones constituyentes

Teniendo en cuenta el largo periodo de dictadura, la realidad es que los partidos políticos tuvieron que improvisar casi todo. Las derechas, sobrecogidas por una gestión odiada por las masas, no se atrevieron a dar la batalla en esta primera lucha electoral, en que, salvo excepciones, hubo alianza de los partidos integrados en el Gobierno, como hemos visto en Madrid. 

Fui ponente en el Congreso de la República de las actas de Salamanca, y propuse la nulidad de aquella elección, como había reclamado el pueblo de la citada capital, con huelga general y algunos disturbios, en cuyo día, Unamuno, muy afectado, anunció públicamente, para calmar los ánimos, que renunciaría a su acta si aquel chanchullo derechista no se anulaba con nuevas elecciones. Las derechas, para sacar triunfantes a sus candidatos, a la cabeza de los cuales figuraba Gil Robles, incluyeron a Unamuno y a Primitivo Santa Cecilia, tipógrafo socialista, muy popular en Salamanca, acumulándoles igualmente votos falsos en pueblos en donde no hubo elección. 

Fernando de los Ríos
Lo moral y lo legal debió ser convocar nuevas elecciones, pero con el pretexto de salvar a Unamuno, que no hubiera peligrado, por presiones de Fernando de los Ríos, retiré el dictamen y el chanchullo fue sancionado, iniciando un lamentable camino en las costumbres del nuevo régimen. Como no quedamos satisfechos con tan lamentable espectáculo, Manuel Cordero, al tratarse de las actas de Lugo, se opuso igualmente a su aprobación, con idénticos motivos, aunque entre los elegidos figuraba Juan Tizón, socialista, incluido por los caciques de Portela Valladares para calmar la irritación que su contubernio había de provocar entre los socialistas. Aquí ya no figuraba Unamuno y el Parlamento hizo justicia. Se repitieron las elecciones en Lugo, y el caciquismo se vengó contra el candidato socialista, que perdió su puesto. En Galicia fue muy difícil, aun con la República, que las elecciones fueran sinceras.

Luis Araquistáin
El 27 de julio Besteiro fue elegido definitivamente presidente del Parlamento, una vez aprobadas las actas y constituido éste de modo que pudiera comenzar a legislar. En septiembre Femando de los Ríos pronunció un discurso en nombre de la minoría socialista parlamentaria, sobre el problema religioso, tema escabroso para otros grupos de la Cámara, como los formados por las derechas y dentro del Gobierno por Alcalá-Zamora y Miguel Maura. Luis Araquistain intervino defendiendo el artículo 1º de la Constitución, “República de trabajadores”, cuya idea había lanzado Ortega y Gasset, quizá luego arrepentido, y a la que Alcalá-Zamora agregó “trabajadores de todas clases”. En realidad, todo ello sobraba en la Constitución, y sólo sirvió para críticas. 

El 4 de octubre, tras un debate desagradable, Margarita Nelken fue aceptada como diputada por Badajoz, a pesar de que al ser elegida no era española ni afiliada aún al Partido Socialista. El 14 de octubre, sin que fuera oportuno, ya que no tenía relación con su gestión como ministro de la Guerra Manuel Azaña pronunció un discurso en el que se atrevió a decir que España había dejado de ser católica ¡Y hacía meses él se había casado en la iglesia de los Jerónimos, la más suntuosa de Madrid! El Gobierno saltó hecho trizas –sin aprobar aún la Constitución–, y fue Besteiro, como presidente del Parlamento, quien resolvió la crisis, encargándola propuesta de Lerroux, a Manuel Azaña para que presidiera el nuevo Gobierno, que en general siguió siendo el mismo, sustituyendo a Maura y a Alcalá-Zamora con un simple cambio de carteras.

Margarita Nelken


El final de 1931


El 11 de diciembre de 1931, el Parlamento republicano eligió presidente del nuevo régimen a Niceto Alcalá-Zamora, por 362 votos. Hubo varios votos sueltos y 35 papeletas en blanco, de diputados socialistas, según habían procedido en la votación previa efectuada en la minoría socialista. 

Manuel Azaña
Azaña dimitió su cargo de presidente del Consejo de Ministros, puesto en el que fue confirmado por el nuevo Jefe del Estado, y siguió con los mismos ministros, aunque hubo algunas modificaciones de carteras. Así, Prieto pasó de Hacienda a Obras Publicas, y Fernando de los Ríos, de Gracia y Justicia a Instrucción Pública. En Hacienda entró Carner. En septiembre ingresaron en prisiones militares los generales que actuaron en el Directorio presidido por Primo de Rivera, que sufrieron proceso. Ese mismo mes quedó aprobado por el Parlamento el seguro de maternidad, implantado por Largo Caballero, como ministro de Trabajo, rechazado, incluso con huelgas, por los cenetistas. Prieto fue el único ministro que se mostró de acuerdo con Alcalá-Zamora en el problema religioso, según reveló años después en un artículo escrito en México. 

Creía, y estaba en lo cierto, que era inoportuno hostilizar a la Iglesia sin que la República estuviera consolidada. Prieto se había casado civilmente y tenía sus hijos sin bautizar, precisamente lo que no habían hecho algunos de los que deseaban pasar por anticlericales rabiosos. La Constitución de la República fue sancionada por 368 diputados, contra 40, el 9 de diciembre de 1931. En favor del Estatuto para Cataluña hubo 314 votos, de los que 101 eran diputados socialistas, contra 24 de la derecha. La ley de Reforma agraria consiguió 318 sufragios y 19 en contra. La reforma agraria se quedó en el papel, según se lamentó amargamente Azaña en sus Memorias, lamentación demasiado tardía. La República aceptó el Himno de Riego como himno nacional.





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19 de marzo de 2020

LA FOSA COMÚN DE LA REPÚBLICA





Llegada del Gobierno Provisional, para la apertura
 de las Cortes Constituyentes, 14 de julio 1931.

Imagen: congreso.es
El dictador acabó con la democracia en España y acabó con la forma de estado del país, acabó con la República Española, dejando sus restos en el interior de una enorme fosa común, cavada a lo largo y ancho del país. De nada ha servido la vuelta a la democracia, a una democracia imperfecta que ha colocado a un monarca en la jefatura del estado siguiendo fielmente los deseos del dictador.

La República sigue en su fosa, y así como en 2007 se legisló para que se pudieran iniciar las acciones necesarias encaminadas a la recuperación e identificación de tantos miles y miles de cuerpos desaparecidos, nada se ha hecho desde 1975 para recuperar los principios de todos y cada uno de aquellos que fueron asesinados y arrojados a las entrañas de la tierra y del mar, todos ellos murieron por la República y, evidentemente, su muerte, ademas de generosa, parece que ha sido en vano.

Asociaciones, organizaciones, pequeños partidos locales, redes sociales..., gritan sobre la fosa de la República, la llaman para que vuelva, pero solo con gritar no se abrirá la tierra que la cubre. Una tierra que se endureció a causa de las millonarias pisadas de las botas fascistas, una tierra sin airear, compacta y terrible.

Desde 1975 no hay un dictador en la Jefatura del Estado, sería lógico pensar que en aquel año España hubiese vuelto a ser republicana, pero no fue así. Y no lo fue, por la sencilla razón de que así lo decidieron nuestros politicos mientras que el pueblo se conformaba, aliviado por el fin de la dictadura.

Sin apenas darnos cuenta, nuestra Constitución convertía España en una monarquía, nadie nos preguntó y muy pocos se quejaron. La oligarquía franquista siguió a lo suyo, la Iglesia mantuvo sus privilegios y el PSOE renunció a luchar por la reinstauración republicana. Ya lo había advertido en 1962, cuando Rodolfo Llopis durante el IV Congreso del Movimiento Europeo, celebrado en Munich, le pidió a  Joaquín Satrústegui que transmitiera al Conde de Barcelona lo siguiente:
El PSOE tiene un compromiso con la República que mantendrá hasta el final. Ahora bien, si la Corona logra establecer pacíficamente una verdadera democracia, a partir de ese momento el PSOE respaldará lealmente a la Monarquía.
Ya veis, para el PSOE, ya entonces, una verdadera democracia podía estar bajo el manto de una monarquía, algo incongruente por muchos calificativos y funciones que a una monarquía se le quieran poner y un gran agravio para todos los españoles que dieron su vida por la República.

Los españoles somos, la mayoría, olvidadizos por naturaleza, y hoy ya casi no recordamos que el PSOE, con Felipe González a la cabeza, estuvo gobernando España con amplias mayorías desde 1982 hasta 1996. Un periodo suficientemente extenso para haber puesto los primeros mimbres de la nueva república, pero no lo hizo, ni tan siquiera se le pasó por la cabeza al tandem González-Guerra, algo que las bases consistieron sin rechistar elección tras elección.

La búsqueda, localización, exhumación y dignificación de las víctimas del franquismo se está haciendo gracias a una Ley impulsada por el PSOE (52/2007), ley que debidamente retocada permitió sacar los restos del dictador del Valle de los Caídos, en ninguno de los dos casos se hizo necesario un referéndum, sin embargo la República sigue en su tumba, una tumba anónima excavada a lo largo y ancho de todo el país y llena hasta los bordes de sangre republicana, de ideales de libertad y justicia, de compromiso con la igualdad, unos ideales, unos principios, que por ser universales no necesitan de ningún referendum para su aceptación. La libertad no puede ser cuestionada y por tanto su ejercicio no puede ni debe someterse a consulta.

A pesar de que ha transcurrido mucho tiempo, 45 años desde que murió el dictador, los españoles no están preparados aún para juzgar objetivamente el franquismo, y mucho menos a la monarquía. Tampoco se les puede pedir que lo estén después de 40 años de nacionalcatolicismo y otros 42 de monarquía. Según lo anterior un referendum monarquía-república sería hoy un arma de doble filo. Ni conviene ni es necesario, sobre todo si tenemos en cuenta, si asimilamos, que la República es un derecho.

No es necesario porque tenemos en nuestras manos potentes herramientas para restablecer el orden que imperaba en España en 1936, orden que fue ultrajado y eliminado por la fuerza de las armas y la sinrazón. Si realmente queremos desprendernos del franquismo de forma definitiva, se hace imprescindible dejar sin validez sus leyes orgánicas, entre las que se encuentra la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947, una ley que fue sometida a referendum, aprobada en uno de los "pucherazos" de la historia del régimen por más del 93 por 100 de los votantes, con sólo una abstención del 18 por 100. Aprendamos de la Historia.

Derogando la citada ley, que además de confirmar a Franco como jefe vitalicio del Estado, declaraba a España como un Estado católico, social y representativo, que se declaraba Reino y reservaba a Franco el derecho de nombrar sucesor, desaparecería de un plumazo la actual monarquía, España dejaría de ser un reino y el sistema republicano volvería a esperanzar los corazones de las clases trabajadoras. Ni que decir tiene que con la caía de la ley citada quedaría sin ningún efecto su amparada Ley 62/1969 por la que el dictador designa,  a título de Rey, al príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón como su sucesor en la Jefatura del Estado.

La forma de recuperar a la República debe ser, como lo fue en 1931, democrática, lo que no significa que tenga que ser a través de un referéndum. Debe ser impulsada por el pueblo a través de sus representantes democraticamente electos. Visto lo visto durante más de 40 años, los partidos de la derecha, la extrema derecha y la mayor parte de la izquierda, en la que incluyo sin duda al PSOE, ni han estado ni están por la labor republicana... y representan una mayoría absoluta en el Congreso y Senado. Estas mayorías son las que hay que cambiar.

Si realmente queremos la reinstauración de la República debemos apoyar, sin escatimar esfuerzos, a las fuerzas republicanas organizadas, y así, sentarlas en los escaños de Congreso y Senado en las próximas elecciones generales, y al frente de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos en las Autonómicas y Municipales que se celebren, nos traerán la República de nuevo.

No puede haber República sin republicanos, hagamos un esfuerzo y convenzamos a los que aún no lo son, unos por desidia, otros por falta de información y formación, y llenemos las urnas de votos republicanos. Un republicano es un ciudadano comprometido para con los destinos de su país y sus gentes, no un súbdito plegado a las decisiones de los poderosos. Hagámoslo, votemos a partidos republicanos, démosles la mayoría suficiente, y desde ese momento España volverá a ser republicana y el pueblo español recuperará su soberanía.



Salud y República.


Benito Sacaluga











16 de marzo de 2020

BORBONES



22 de noviembre de 1975
“Juro por Dios y sobre los Santos Evangelios,
cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino
 y guardar lealtad a los principios que
informan el Movimiento Nacional”
Tanto se ha escrito sobre la corrupción de los borbones, desde que en el año 1700 desde Francia llegaran al trono de este país llamado España, que resulta difícil añadir algo más. No obstante se hace imprescindible que los ciudadanos españoles no olviden lo que esta dinastía supuso y supone.

Ahora que un nuevo escándalo borbónico llega a las cabeceras de todos los medios de comunicación, algunos españoles, muchos, se llevan las manos a la cabeza, sorprendidos y hasta recelosos de las informaciones que llegan sobre un rey que ya no lo es y sobre su heredero. Yo propongo que, ahora que estamos confinados en nuestras casas, nos demos a la lectura de alguno de los muchos libros y artículos que hay publicados sobre esta dinastía.

Lo que se está publicando sobre el delfín de Franco es solo la punta de un iceberg monumental, si la justicia profundiza en el asunto llegaremos a ser conscientes de la inmensa fortuna que está en manos de todos los miembros de la dinastía borbónica que aún respiran. Una fortuna que hemos pagado entre todos con nuestros diezmos e impuestos desde hace más de tres siglos.

Mientras que todo esto sucede, mientras que nuestros politicos y nuestros jueces buscan excusas para perpetuar esta monarquía, las clases trabajadoras ven como cada día su esfuerzo se dilapida en una institución obsoleta, una institución que nada puede aportar al pueblo.

Juan Carlos de Borbón debe comparecer ante la justicia y dar cuenta de su comportamiento y acciones, la justicia debe aplicar el Código que corresponda con todo su rigor, y además debe hacerse con prontitud y sin interponer esos indecentes muros protectores basados en una Constitución hecha a la medida de la corona. En el caso de Juan Carlos de Borbón, prestigiosos expertos afirman con rotundidad que su figura no es inviolable por mucho que el Art. 56-3 de la CE-78 lo quiera decir, sus actos llevados a cabo fuera de su cometido institucional son perfectamente juzgables, consideración que alcanza también al actual monarca Felipe de Borbón y Grecia.

Acabamos de conocer que Felipe de Borbón renunció hace un año a parte de la herencia paterna, concretamente al dinero existente en la Fundación "offshore"  Lucum  que le pudiera corresponder, un acto sin validez alguna, la renuncia es nula según nuestro Código Civil. En el fondo y en la forma un inaceptable lavado de cara, sobre todo si tenemos en cuenta que Felipe de Borbón hace tiempo que era conocedor de la situación y origen de los dineros de su padre, y además es beneficiario de ellos según consta en los papeles de dicha fundación; y es ahora, cuando el escándalo salta, cuando se nos pone digno, aprovechando además el desconcierto que a nivel general está provocando la epidemia que estamos padeciendo, un "borboneo" en toda regla.

También nos dicen que Felipe de Borbón ha quitado a su padre la aportación económica que la Casa Real le tiene asignada, una cantidad que, siendo inalcanzable para el resto de los mortales de a pie,  para Juan Carlos de Borbón es una minucia, máxime si tenemos en cuenta que el rey emérito vive en el palacio de la Zarzuela a cuerpo de rey, por supuesto a nuestro cargo. Ahí pretende Felipe de Borbón que quede todo.

Los españoles hemos transigido con un rey impuesto por un dictador al que admiraba y admira. Con una Constitución redactada bajo el ruido de los sables. Hemos mirado para otro lado ante una abdicación vergonzosa y vergonzante. Estamos soportando como rey y como Jefe del Estado a uno de los miembros de esa dinastía que tanto daño, y durante tanto tiempo, ha hecho al pueblo español. Un rey escondido ante los graves problemas por los que atraviesa el país. Un rey incapaz, siempre bajo sospecha, como todos los borbones, tanto los que han reinado como sus incontables familiares.

Desde el espacio republicano se clama, cada día con más fuerza, por la abolición de la monarquía en España. Hay varias opiniones sobre la forma de hacerlo, todas ellas viables y todas ellas nos convertirían, de la noche a la mañana como en 1931, en ciudadanos en lugar de súbditos, que es lo que ahora somos.

Se le atribuye a Valle-Inclán esta frase sobre Alfonso XIII:
“Los españoles han echado al último Borbón no por Rey, sino por ladrón" 
la verdad es que no estoy muy de acuerdo con D. Ramón María, no del todo, a Alfonso XIII se le echó de España por ser un rey nefasto, como todos los borbones...y además por ser un avezado ladrón, integrante de una dinastía corrupta hasta la médula.

En la situación actual de la monarquía, a la que hay que añadir el pluralismo que adorna nuestro arco parlamentario, del que además forman parte resistentes fuerzas republicanas, deberiamos aprovechar la ocasión y acabar de una vez por todas con esta forma política del Estado que nos impusieron en 1975, en cumplimiento de una ley franquista de 1947, ley que hizo posible que en 1969 el dictador Franco nombrara a Juan Carlos de Borbón su sucesor en la Jefatura del Estado, otorgándole al mismo tiempo la condición de Príncipe de España.

Dice un refrán español que "la ocasión la pintan calva", es decir, que las oportunidades hay que aprovecharlas cuando se presentan y además con diligencia. El primer paso es sentar a Juan Carlos de Borbón en el banquillo, al menos, y de momento, por evasión de impuestos.

Salud y República.



Benito Sacaluga





18 de octubre de 2019

LA PRINCESA DE ASTURIAS Y DOS GENERALES ASTURIANOS



Imagen: Eco Republicano
La Fundación Princesa de Asturias entrega hoy sus premios anuales en Oviedo. Dicha Fundación se constituyó solemnemente allá por 1980, con la presencia de los reyes y de su único hijo varón, discursos hubo, de un general del ejército que leyó una "lección magistral", y del entonces rey, luego cena de gala, copas y abrazos.

Dicho general fue uno de los muchos que se sublevaron contra la II República en 1936, participando con el debido entusiasmo y entrega en los frentes del Norte, Aragón, Levante, Ebro y Cataluña, actuaciones que le valieron varias condecoraciones y ascensos, además de ser nombrado caballero de la Gran Cruz de la Orden de San Lázaro de Jerusalén. Durante la dictadura franquista ocupó los más altos cargos en el ejercito hasta llegar a ser Jefe del Alto Estado Mayor en 1970. Cargos y ocupaciones varias que no le impidieron su incursión por la puerta de atrás en la carrera diplomática llegando a ser agregado militar en la Embajada de España en Brasil y hasta embajador en El Cairo. No quedó ahí la cosa, antes de la muerte del dictador fue nombrado miembro de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Como no podía ser de otra manera fue nombrado Procurador en las Cortes franquistas, cargo que ejerció desde 1970 a 1977.

Llegada la democracia siguió ocupando posiciones privilegiadas, hasta el punto de ser nombrado miembro de la Real Academia Española en 1980, año de constitución de la Fundación Princesa de Asturias. El tan reconocido general es Manuel Diez-Alegría, fallecido en Madrid en 1987, a punto de cumplir los 81 años.

Ya que nadie lo va a hacer me gustaría recordar aquí a otro general también asturiano, desde luego con muchos más méritos que el anterior, pero todos olvidados. Me refiero al general Rafael del Riego y Florez. Riego no participó en la Guerra de España (1936-1939), ya que falleció en 1823, pero de haberlo hecho no cabe ninguna duda de que habría sido luchando contra el ejercito que se sublevó contra la II Republica, no en vano fue un consistente valedor de la Constitución de 1812 (Cádiz) antes de que el borbón y muy felón Fernando VII la derogase.

Como digo Riego no participó en la Guerra de España, si lo hizo en la Guerra de la Independencia, siendo hecho prisionero y deportado a Francia tras la derrota de las tropas españolas en la batalla de Espinosa de los Monteros (Burgos - 1808). De regreso a España (1814) luchó contra el absolutismo de Fernando VII, especialmente cuando el rey felón engaña a los españoles por medio de un manifiesto (1820) en favor de la Constitución, mientras que inmediatamente después reclamaba secretamente ayuda extranjera para restablecer el absolutismo que defendía y representaba su corona. Transcurridos apenas tres años desde el fin del sexenio absolutista y el principio del trienio liberal, las intrigas de Fernando VII obtienen su fruto y llegan a España las tropas francesas, ya sabéis los Cien Mil Hijos de San Luis, y el absolutismo borbónico vuelve a los palacios, villas y pueblos.

Riego marcha a Cádiz, con los liberales, para hacer frente al absolutismo y a esos hijos del tan prolífico San Luis, y lo hace en calidad de General en Jefe del III Cuerpo de Ejército. No tuvo suerte ni medios, el 14 de septiembre fue derrotado por los franceses resultando herido de gravedad. A pesar de que logró huir sus tropas le traicionaron y fue hecho prisionero, en Arquillos (Jaén), siendo posteriormente trasladado a la cárcel de La Carolina. Ya en Madrid pidió clemencia al rey por su comportamiento liberal a través de una carta que llegó a ser publicada en la Gaceta de Madrid. De nada le sirvió, su lucha contra el rey le valió ser considerado culpable del delito de "alta traición". El 7 de noviembre de 1923 fue conducido al patíbulo instalado en la madrileña plaza de La Cebada donde fue ahorcado y por si eso no fuera suficiente fue además decapitado. En dicha plaza existe hoy y desde 2002 una placa en recuerdo del general Riego.

Imagen: Memorias de Madrid

El general Diez-Alegría no nos dejó, que yo sepa, ningún legado, si lo hizo en cambio el general Riego, dejando para la historia su incansable lucha en favor de la libertades civiles, convirtiéndose en uno de los máximos exponentes en la lucha contra la represión. Hoy, durante los actos de la entrega de premios, Riego debería ser recordado y homenajeado como insigne ciudadano asturiano, pero eso nunca lo hará un borbón...cobarde y mutilada transición la nuestra.

Riego también nos dejó su himno, el mismo que escuchaban sus tropas en 1820. Un himno revolucionario que tuvo especial esplendor durante la II República y que aún hoy se escucha con emoción, respeto y nostalgia, el Himno de Riego.



Salud y República.


Benito Sacaluga.



24 de junio de 2019

MUNICIPALIZACIÓN DE LA VIVIENDA





Todas las poblaciones españolas están siendo afectadas desde hace tiempo por la incontrolada subida de los precios de los alquileres, tanto de viviendas como de locales de negocio. Desde luego no es un problema exclusivamente nuestro, afecta a medio mundo. Grandes compañías inmobiliarias y fondos de inversión multinacionales vienen efectuando compras masivas de inmuebles, bien para dedicarlos al alquiler o bien a la especulación pura y dura, actuaciones que no solo se permiten, sino que son vistas con buenos ojos por los gobiernos de turno, siempre a las órdenes del gran capital, de esos "mercados" todopoderosos a los que se invocaba al inicio de la última crisis económica. Por otro lado, y paralelamente, los propietarios independientes de viviendas y locales se han apuntado entusiastamente a las subidas de precios. Unos precios que parecen no encontrar un límite, olvidándose por los politicos que estamos hablando de un bien de primera necesidad como es la vivienda. 

El problema viene de antiguo. La memoria se pierde intentando recordar desde cuando existe... y a cuando se remontan las promesas de los gobiernos para poner solución a un problema tan grave y que a tantos ciudadanos afecta. El caso es que nada se ha hecho y vamos a peor.


Descartando mi frágil memoria acudo a las hemerotecas. No sin sorpresa encuentro un editorial publicado en el diario madrileño "La Libertad" el 18 de agosto de 1936. Hacía justo un mes desde que, tras el golpe militar fallido, se iniciase la sublevación militar contra el Gobierno de la República. España estaba en guerra, en una guerra de la que nadie esperaba su larga duración y menos aún su resultado. Se combatía en los frentes y las ciudades se defendían de los asedios. Sin embargo, el espíritu reformista de la República y, sobre todo, sus planes para con la población más humilde seguían vivos, así lo ponía de manifiesto el citado editorial que reproduzco a continuación:

MUNICIPALIZACIÓN DE LA VIVIENDA
No basta con una disposición impuesta por las circunstancias para abaratar temporalmente el alquiler de las casas de vecindad. Es preciso una honda transformación en el régimen de la riqueza urbana para que la baratura de la vivienda alcance a todos y sea permanente.
Nos parece muy bien lo que el Gobierno ha hecho para beneficiar da momento a los vecinos de modesta condición económica. Mejor nos parecería — repetidamente lo hemos dicho — la inmediata aparición en la “Gaceta” de un nuevo decreto complementario del publicado el día 2 para la rebaja en un 50 por 100 del precio de alquiler de los pisos que no renten más de 200 pesetas mensuales. Urge esa disposición, en virtud de la cual llegue el beneficio de la rebaja a vecinos pobres, que, sin embargo, se ven obligados, por exigencias de su profesión. Se ven obligados a pagar 250 o 300 pesetas por arrendamiento de tienda o vivienda, y se subsane el gran error de gravar al pequeño propietario, al extremo de sumirle en la miseria y de dejar intactos los considerables intereses de los caseros ricos.
Pero después de rectificados errores, que el deseo plausible de precipitar el beneficio al vecindario de las clases populares explica y justifica, es indispensable estudiar y llevar a la práctica cuanto antes una transformación de la riqueza urbana, ventajosa para todos los alquiladores y lo menos lesiva posible para los propietarios.
Para nosotros, el régimen más racional y de más rápida y fácil realización es el de municipalizar la vivienda. A grandes rasgos expondremos sus ventajas y nos referiremos a su implantación para que los técnicos recojan y estudien la idea y nuestro Ayuntamiento la tome en consideración.
Se trata, desde luego, de un asunto de gran volumen y extraordinaria importancia, para el desarrollo del cual habría que empezar por establecer un Banco municipal, encargado de la compra de todas las fincas urbanas de la ciudad, de su administración, de las futuras construcciones, etc. Este Banco tendría como capital inicial el que representa el conjunto de las fianzas de los inquilinos.
Las fincas serían adquiridas por el valor que constase en la última escritura de compra, con lo que si hubiese ocultaciones, y en muchos casos es muy posible que las haya, el propietario defraudador sufriría un justo castigo por su turbio proceder. Para la adquisición se emitiría un papel cotizable en Bolsa, a la par, y representativo del capital correspondiente a cada propietario, que cobraría un interés prudencial, desde luego mucho menor que el obtenido con los altos alquileres a costa de los arrendadores. Este papel sería también entregado al Banco Hipotecario,  librando así a las fincas de hipotecas, y considerando a aquel, en la parte que le correspondiera, como uno de tantos propietarios. 
La municipalización de la vivienda, así planteada, traería consigo la creación de una burocracia que resolvería en gran parte la precaria situación de la clase media, brindándole empleos de los que hoy carece, el abaratamiento de todos los alquileres, ya que con ella terminaría el abuso, en muchos casos indignante, de la propiedad particular y la desaparición del antipático impuesto del inquilinato. 
Municipalizada la vivienda, en poder del Ayuntamiento toda la riqueza urbana, los servicios de las casa serían municipales, naturalmente: los administradores, los porteros, que tendrían una autoridad delegada y constituirían una guardia de tipo urbano, muy conveniente como auxiliar de la policía gubernativa.
A estas ventajas se unirían las de la construcción de casas económicas e higiénicas, bien por el Ayuntamiento o por iniciativa particular, por medio de préstamos del Banco municipal y para adquisición del papel negociable y devengador de intereses.
El ensayo de la municipalización, que bien planteado y dirigido no podría fracasar, habría de hacerse en Madrid y en otras grandes capitales, para después extenderlo a la provincia y a la región. Estas revoluciones y otras no menos hondas las está reclamando la abandonada economía nacional desde la implantación de la República. Ya es hora de que se haga.

Por supuesto cabe entender que el Plan anterior sería de aplicación a las viviendas destinadas al alquiler, y que en nada afectaría a aquellas propiedad de sus moradores.

No hace falta decir que ese plan de municipalización, tal y como se planteó en 1936, hoy sería ¿inviable?... pero desde luego da ideas, muy buenas ideas. 



Benito Sacaluga.







  

21 de mayo de 2019

VOTEMOS REPÚBLICA EN LAS EUROPEAS




En las próximas elecciones europeas del 26 de mayo hay 54 puestos reservados para España en la Eurocámara, los españoles tenemos que decidir quién los ocupará. Ante esta convocatoria los republicanos tenemos una oportunidad por mucho tiempo deseada, ver a los defensores del republicanismo español sentados ante los ojos de toda la Unión Europea y, por supuesto, con voz y voto.

Al contrario que en España, en Europa una República como forma de estado no se ve ni con temor ni con ignorante desprecio, y podemos asegurar que el resto de países de la Unión defenderán, o al menos no cortocircuitarán, la reinstauración en España de una República, tal y como existía antes del brutal golpe de estado de 1936, una operación militar que a la postre nos llevó a una guerra y a 40 años de dictadura, y que fue el germen de la restauración monárquica en nuestro país.

La tan aludida Transición incluyó la aceptación de la monarquía como forma de estado, suponiendo además la integración de los franquistas en el nuevo sistema, junto con todos los privilegios por ellos adquiridos durante la dictadura...y ahí siguen. A cambio de estas inmensas cesiones se nos proporcionó un sistema democrático imperfecto, en el que, entre otros defectos asumidos, se nos privó a los ciudadanos de la libre elección del jefe del estado. Así las cosas la jefatura del estado en nuestro país, en base a las atribuciones que la CE78 le otorga, es un simple objeto inútil al pueblo, pero muy valioso para sus cortesanos y un muro contra las libertades y la igualdad. 

Desde 1939 hasta nuestros días los republicanos españoles han seguido luchando para recuperar las libertades y derechos que un estado basado en la justicia social, la libertad y la igualdad representa. Los largos años de dictadura y consecuente denostación del republicanismo han impedido avanzar en el camino hacia una nueva República. Desde 1978 los partidos politicos, salvo muy escasas y puntuales excepciones, han vuelto la espalda al republicanismo, solo las asociaciones y partidos republicanos han seguido golpeando la puerta de la verdadera libertad y a la vista está que sin éxito.

Ahora existe un nueva puerta a la que llamar y esa puerta está en la Eurocámara, en el Parlamento Europeo. Si esa puerta se abre los republicanos españoles habremos conseguido que la nave republicana navegue de nuevo y con viento favorable, el viaje será largo y dificultoso, pero se habrá iniciado y finalmente se alcanzará buen puerto.

Hagamos entre todos que esa puerta europea se abra, la forma de conseguirlo es votar República en las elecciones del 26 de mayo. Alternativa Republicana (ALTER) presenta su candidatura en estas elecciones, su lema es "Construir la República desde Europa", confiemos en ellos y depositemos su papeleta en las urnas.

Salud y República


Benito Sacaluga

26 de febrero de 2019

LA MUERTE DE LOS GENERALES REPUBLICANOS






General Domingo Batet Mestre.
Fusilado por los golpistas.
Cuando Franco puso en marcha el golpe de estado militar contra el Gobierno de la República Española, lo hizo sin saber exactamente como iban a reaccionar los generales españoles, se puso en contacto con todos para reclamar su apoyo al golpe. Franco se llevó una desagradable sorpresa, una reacción no esperada de los generales, que Franco solventó de forma rápida con el asesinato sin contemplaciones de sus compañeros de armas contrarios a la sublevación.

(1) En ese momento, Julio de 1936, España contaba con ocho Capitanías Generales, cada una bajo el mando de un Capitán General, de ellos solo uno apoyó a Franco. De los 21 generales de división del Ejército, solo se sublevaron cuatro. En relación con los generales de brigada, 59 en total, 42 se mantuvieron fieles a la República, solo se sublevaron 17.  El comandante en jefe de la Aviación se negó a la sublevación. En la Guardia Civil había 6 generales, todos ellos se mantuvieron fieles al Gobierno. En total, de los 95 generales en activo en julio de 1936 se sublevaron 22 de ellos, un 23 %. Parece obvio que está tremenda falta de adhesión al golpista hizo fracasar el golpe de estado. Un fracaso que Franco "solucionó" iniciando una guerra contra la República y contra el pueblo republicano.

El 18 de julio Franco, por aquel entonces comandante militar de las Islas Canarias, dió orden de apresar y encarcelar al general de división Agustín Gómez Morato, comandante general del Ejército de Marruecos, inmediatamente Franco se nombró asimismo para ocupar esa comandancia general. Al mismo tiempo los generales golpistas Mola, Saliquet y Queipo de Llano se encargaron de purgar a aquellos mandos del Ejército que no se adhirieron a la rebelión.

En la misma fecha  Mola se proclamó jefe de la VI Región Militar (Burgos) previo fusilamiento del general Domingo Batet Maestre. Saliquet fusila al general de división Nicolás Molero Lobo y ocupa su puesto al frente de la VII Región Militar (Valladolid). Queipo de Llano encarcela a José Fernandez Villa Abrille, capitán general de la II Región Militar (Sevilla) y ocupa su puesto. En Galicia, VIII Región Militar, su capitán general, Enrique Salcedo Molinuevo, es fusilado. En Granada se fusila al gobernador militar, general Miguel Campins. En Zaragoza se fusila al general Núñez Prado, en Coruña al general Caridad Pita. En Sevilla se fusila al general Mena Zueco. En Salamanca al general Gómez Caminero. En Melilla fusilan al general Romerales...todos los generales que no consiguieron abandonar a tiempo el territorio controlado por los golpistas fueron fusilados o encarcelados. Después de esta sangrienta purga, Franco se apresuró a presentarse ante el país como el único jefe de los ejércitos. 

Ante la limitación de los efectivos militares de la península que apoyaron el golpe, Franco acudió al Ejercito de Marruecos para dominar la situación, convirtiendo a éste en decisivo. Un ejército que contaba con cinco unidades de fuerzas regulares indígenas y la Legión, en la que una tercera parte de sus efectivos eran extranjeros, en total 20.000 hombres. En octubre del 36 Franco dispone que se aumenten considerablemente los sueldos a las tropas regulares, mercenarias y extranjeras procedentes de Äfrica en agradecimiento a su adhesión al ya denominado "Movimiento". Al mismo tiempo, el 19 de julio, Franco concede al gran visir de Tetuán, Sidi Ahmed El Ganma, la Cruz Laureada de San Fernando. Se expresaba así oficialmente el reconocimiento para con aquellos que habían constituido la fuerza de choque inicial y decisiva. En efecto, Franco pudo hacer la guerra gracias a esas tropas antes de recibir la ayuda de Hitler y Mussolini. Este lamentable cúmulo de circunstancias internacionales y la sangrienta matanza de generales, jefes y oficiales del Ejército español, fieles a la república y asesinados en el curso de aquella triste jornada, constituyen lo que los vencedores denominaron y siguen llamando el "espíritu del 18 de julio".



Benito Sacaluga.



(1) Fuente: Artículo de Antonio Alonso Baño, ministro de la República en el exilio. Publicado en Le Monde el 20 de julio de 1971.